La torpeza con la cual fue tratado el conflicto magisterial fue un detonante que vino a despertar todo el coraje, todo el recelo, que los grupos minoritarios han tenido a lo largo de muchas décadas contra aquellos que han ostentado el poder económico y político en una entidad donde, en muchos lugares, aún se vive en el abandono y en la indiferencia.
Para quienes apostaban a la entrada de la fuerza pública, con todo y sus espectaculares tanquetas y químicos lacerantes, el tiro les ha salido por la culata, porque aún pareciendo que la situación está bajo control la verdad es que la ciudad del istmo ha pasado de un estado de sitio a un estado de guerra, y no sólo eso, además su infección ha contaminado la aparente tranquilidad en otras entidades y ha puesto a temblar a los habitantes de la capital nacional.
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Fuente: Cambio de Michoacan






