María para las chicas y Antonio para ellos. O sea, que si vas por la calle y gritas: “¡María!”, se dará la vuelta el 50% de las mujeres que anden por esa acera, y una galleta del mismo nombre que se ha escapado de la caja en busca de un barquillo. Pero eso es algo excepcional… Lo normal es que las Marías se giren y de muy mala gana digan: “¿Qué?”. –“Nada, nada, es que soy estadístico…” Tres cuarto de lo mismo ocurre con los Antonios. Por eso los Josés ahora están molestos, porque hasta hace poco tenían el monopolio y al verse destronados pues les jode… Aunque peor están los Rómulo, Renato, Celedonio, Eustaquio… ¡Para cuándo un mundo lleno de Eustaquios!.
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