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O los resucitamos si es necesario, ¿quién dijo que Spielberg hacía ficción? Me produce la noticia la misma sensación que escuchar al bueno de Acebes preguntándose: “¿Por qué miente el Ministerio del Interior?” Y él lo dice… Valientes somos. Como todos los que estos días recordamos que hace dos años una ola gigante se llevó por delante a unos cuantos miles de pobres allá por la lejana Asia. Lo decimos y lo lamentamos mientras otros cuantos miles buscan aún lugar seco donde vivir y otros cuantos miles vuelven a nadar. Si dependen de nosotros, la verdad, es más probable que su propia naturaleza de resistencia les dote antes de aletas y branquias. Los turrones y los polvorones van todos al culo. Nada de a la tripa. De la boca al trasero, para apuntalarnos aún más en el sofá frente a la cajita que nos trae el mundo a casa. Ni protestamos, claro, porque tenemos la boca llena. Y da igual lo que veamos. Mientras comemos pensamos sólo lo que tendremos que hacer para bajar lo que estamos tragando. Ahí radica otro año más nuestro gran propósito. Al año que viene, no lo dudo, estaremos en las mismas. Sé que no digo nada nuevo, ni lo pretendo. Sé que es demasiado fácil hacerlo así. Sé que no aporto nada. Pero mi culo se vuelve gordo y perezoso con la edad (y aquí no hablo de la ley de Newton y el maldito efecto que ha producido ya en mi esqueleto). Por no atragantarme con las peladillas directamente ni enciendo el televisor. Por no ver a la comandanta Aguirre acaparando minutos de preciada información dedicando media hora a los niños ingresados en un hospital. En el mundo no hay más niños, por supuesto. En el mundo tampoco pasa nada más si no queremos. Depende de nosotros. Nadie recuerda ya a los que una Navidad más vuelven a desenvolver fusiles en Somalia. Ya perdieron su turno. Fueron los pobrecitos hace diez años. Otros llegaron. Ni siquiera los asiáticos que saldrán ranas lo son ya ahora. ¿Y los fusiles? ¿Y quién bombardea Mogadiscio? ¿Y qué más da? Otro polvorón. Con dulces pasan mejor los disgustos. Feliz Navidad a todos. Todo está bien. Todo sigue en paz. Hala, hala, a brindar.