Me llama Mari Macho, una vendedora de casquería del mercado de la Ribera de Bilbao a la que compraba comida para los gatos, y que ahora dirige el Gabinete de Insultología e Injuriaje del Partido Popular. Según explica, el equipo generador de exabruptos está de baja porque cogieron unas purgaciones mientras recolectaban nuevas acepciones por los barrios bajos y Zaplana necesita una docena de frases zahirientes para salpimentar la próxima rueda de prensa. Ha pensado en mí porque no le pagan por pensar. La minuta son 12 euros por insulto inédito y 24 si lo utilizan en la televisión.
Temo no estar a la altura de gente tan entrenada y creativa que ha dedicado al presidente del Gobierno expresiones como «Antoñita la fantástica, sectario de la sonrisa boba, traidor a los muertos, triturador institucional y mendigo de treguas». Eso, claro está, después de acabar con el diccionario de Cela que han recitado de la A hasta la S: «acomplejado, arcángel, chisgarabís, excéntrico, fracasado, insensato, malabarista, penoso, perezoso y soplagaitas».
Le pregunto si quieren algo como tontolculo, cadáver político, escroto sucio, desarrapado, saltamontes frívolo o consumidor de piensos Sanders, por ponerle sólo unos pocos ejemplos para saber por dónde respira.
Me responde que le gustan, pero que los considera un poco intelectuales, que preferiría algo que conectara más con el gentío llano, con la idiosincrasia del pueblo popular.
Echo mano entonces del repertorio del capitán Haddock, más que nada por si cuela, y le sugiero troglodita del escaño, tecnócrata de ciclostil, filoxera del dossier, hidrocarburo del decreto ley, ectoplasma de la enmienda, filacteria de la dieta, catacresis, molde de gofres, filibustero de la recalificación y zapoteca.
–«Estos están bien –confiesa– pero necesitábamos algo más…, no sé cómo decirte, algo del tipo "Aquí hay tomate"».
–«¿Qué te parecen tonto a las tres, atropellaplatos, adoquín, barbikent, cebollino, pavisoso, molondro, mamacallos, zamacuco o zurullo del BOE?».
–«Por ahí va la cosa, por ahí. Pero un poco más directo y más sibilino(¿?)».
Al final se quedó con: Caifás, cabezabuque, bocamierda, caracartón, liendre humana, botijo amorfo y almorranabellota.
–«Son estupendos, ¿de dónde los has sacado?», pregunta eufórica.
–Se los he oído a mi hija de ocho años. Seguro que a Zaplana le encantan.







3:39 pm on May 27th, 2010
incrivel!!! você me ajudo muito nas minhas aulas de espanhol… gracias