y yo obedezco. (Nótese la etimología del término ‘paridades’.)
Y, no contento con obedecer, contribuyo a la recién implantada costumbre antidiscriminatoria, con la nueva versión de fragmentos elegidos de nuestras amadas letras.
Helos ahí, los fragmentos:
«Hermano y hermana:
vuestras son la hacienda, la casa, el caballo y la pistola,
mía es la voz antigua de la tierra.
Vosotros os quedáis con todo
y me dejáis desnudo y errante por el mundo,
pero yo os dejo mudo y muda,
¡mudo y muda!
¿Y cómo vais a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?»
(León Felipe)
«Ya hay un español y una española que quieren
vivir y a vivir empiezan
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolita y españolita que venís
al mundo: os guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helaros el corazón.»
(Antonio Machado)






