Hace unos años, servidor, que tiene menos personalidad que una babosa en celo, caía rendido ante los encantos de cualquier aparato que anunciaran por televisión.
Máquinas infernales para hacer abdominales mientras uno devora un bocata de panceta (sólo 5 minutos al día, oiga), bolsas para guardar la ropa de invierno y, mis preferidos, aquellos que patrocinan personajes famosos, como la el gimnasio todo-en-uno de Chuck Norris o la barbacoa doble de George Foreman.
Sinceramente, si no me he comprado todos esos aparatos ha sido, única y exclusivamente, porque no tengo dónde caerme muerto bueno, y también porque me daba vergüenza llamar a las 3 de la mañana a un número de teléfono para soltar un discurso en plan Gollum, “necesito la barbacoa doble de George Foreman, no tengo jardín, pero la necesito, tiene que ser mía, mi tesssorooo…”
En cambio, ahora, los programas de la teletienda conviven con otros mucho más siniestros: los concursos.
Hace unas pocas madrugadas vi uno en el que pedían el nombre de una fruta. El misterio en cuestión comenzaba por la letra P y terminaba en TANO. Además, facilitaban una pista… “oro parece, plata no es”.
Lo vi claro y marqué el número de teléfono.
300 euros me esperaban al otro lado de la línea.
Comenzaron los mensajes grabados. Eres la llamada número 2… sólo si eres la llamada número 5 podrás optar a concursar.
Marqué de nuevo… esos 300 euros tenían que ser míos… mierda, era la llamada número 4… bueno, nos vamos acercando.
Mientras tanto, la gente respondía… manzana… pera… melón…
Los esforzados presentadores (lo que hay que hacer para comer) recordaban las pistas, intentando no faltar al nivel intelectual de la audiencia.
Llamé de nuevo… era la llamada número 5, al fin.
La tensión aumentaba, el programa se iba a acabar, sólo un minuto para el final del mismo y ahí estaba yo, esperando, a solo un minuto de ser millonario.
Y entonces entró una llamada.
Pero no fui yo.
El avispado concursante respondió con sorprendente tranquilidad… plátano… y, justo con el final del programa llegó el éxtasis… 300 euros para el ganador, toda una fortuna.
Menos mal que no me tocó a mí.
Estaba convencido de que la respuesta correcta era la sandía.
Hasta para ganar 300 euros hay que ser un superdotado.







12:55 pm on May 16th, 2007
Es muy gracioso. Me he divertido mucho. Gracias.