ucraniano de sabor explosivo, antes que cualquier botella rellenada en Sant Sadurni d’Anoia. Si empezamos con este tipo de “jueguecitos” al final no podremos comer casi nada que nos apetezca. El roast-beef, prohibido porque la pérfida Albión no nos devuelve Gibraltar. Los quesos y los patés franceses, menos aún, ya que todavía resuenan los ecos del 2 de mayo y de la Guerra de la Independencia. ¿Txacolí? Aún menos, que todo el mundo sabe que los vascos son un hatajo de separatistas. ¿Queso de tetilla y percebes? ¡Anatema! En Galicia gobiernan los anti-españoles del BNG. ¿Una hamburguesa con Coca-Cola? ¡Cómo osar! ¿No recuerdan la Guerra de Cuba? En fin, unos quesos holandeses. ¡Ni hablar! Esas provincias rebeldes, esos herejes, se rebelaron contra su católica majestad. ¿Cus cús y te con menta? Menos aún, que los moros quieren Ceuta y Melilla. Joder, al final voy a parecer Gandhi…




7:31 pm on July 10th, 2007
Pues por aqu
8:29 pm on January 11th, 2008
el mejor cava es el catal