La Kodorniz humor gráfico

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Este animal, al que llaman Knut, ha conseguido en siete meses lo que servidor lleva intentando más de 10 años lo que, una vez más, confirma la teoría de que el ser humano no es, como nos han hecho creer, la especie más inteligente del planeta.

Pero claro, seguro que el osezno en cuestión no ha tenido que lidiar con trabajos de mierda en los que te quemas las pestañas a cambio de veinte mil cochinos duros al mes o esos otros en los que tienes que aguantarte las ganas de soltarle una hostia con la mano abierta al desgraciado de tu jefe cuando se le van los ojos detrás de tu escote.

Ni tampoco habrá tenido que escuchar a las ministras de turno proponiendo cajas de cerillas como solución plenamente satisfactoria (para ellos desde luego), para que los jóvenes, ese hatajo de vagos fumadores de canutos, puedan dejar de creer que son eternos Peterpanes y asuman responsabilidades de una vez.

Porque, claro, cuando uno cobra en dinero “b” y, encima lo hace una vez cada tres o cuatro meses, si hay suerte, la cara que se le queda al del banco cuando uno pretende informarse sobre cuántas almas tendría que vender para poder optar a una mísera hipoteca a unos 300 ó 400 años, es la misma que tenían los soldados romanos en “La vida de Brian” cuando Herodes hablaba de su amigo Pijus Magnificus… que no sabe si descojonarse en tu cara o echarte a patadas del banco.

Y es que entre los auténticos listos de la película, constructores, banqueros y políticos, han conseguido formar un sistema chachi para seguir cubriéndose el riñón.

Y que nadie intente decirme lo contrario cuando, todos sabemos que, en los ayuntamientos, hay hostias por pillar la concejalía de urbanismo y, en cambio, nadie quiere la de cultura.

Y así funciona todo, claro.

Knut, compañero, no sabes la envidia que me das.