La Kodorniz humor gráfico

JRMora Humor gráfico Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes

de una feria micológica.

 

El sujeto en cuestión visitaba la feria en compañía de unos amigos en “evidente estado de embriaguez” según cuentan las crónicas locales. Y como de una feria micológica se trataba, el fulano aplicó la lógica de los monos y se jactó de que aquel cartel que indicaba “seta venenosa” sólo decía la verdad en el sustantivo. Y para demostrarlo le pegó un mordisco…

Sus amigos, a pesar de la embriaguez, trataron por todos los medios de que depusiera en su actitud:

“Tío, eres mi mejor amigo, te quiero un taco, pero escupe esa porquería, coño”
“No tenéis ni pajolera idea de comida mediterránea, trae ‘pacá’ y dejadme tranquilo”.

Y le pegó otro mordisco… Acto seguido, empezó a hincharse y a ponerse amarillo. Tanto, que parecía una pelota de tenis gigante de esas que venden en el Roland Garros. Con decirte que apareció Rafa Nadal y le firmó un autógrafo en la rabadilla…

Los amigos, preocupados por el cariz de los acontecimientos, decidieron pedir ayuda urgente:

“Tío, tenemos que llevarlo a un hospital, llama al médico de familia”

de una feria micológica.

“Al médico de familia, no, que ya quitaron la serie, mejor al Doctor House”…

Y allí que se fueron. La doctora Chase localizó a House y le expuso el caso:

“House, ha ingresado un paciente con síntomas de envenenamiento”
“No os bastaba con hacerle la ficha de entrada, ¿eh?”
“¡Está borracho y se ha comido una Amanita Faloides!”
“¿A-manita Falo-ides? ¿ese no es el nombre en latín de la masturbación?”

Después de descargar su dosis de sarcasmo, después de administrarle al paciente un cargamento de antibióticos de amplio espectro, después de descartar el Lupus, después de descartar el Síndrome de Munchausen, después de todo eso, el doctor House estuvo en disposición de dar su diagnóstico diferencial:

“Lo que le pasa a este tío es que es rematadamente tonto”.