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¡Felicidades para Alfredo y para todos los que, sin duda, vamos a gozar con sus viñetas!.

PEDRO VIÑAS, ADEMÁS DE REFLEJAR SU HUMILDAD EN EL OFICIO QUE REALIZA, DEFIENDE EL SENTIDO DE PERTENENCIA Y DA IDEAS DE CÓMO MEJORAR LA CALIDAD DE LA LITERATURA HUMORÍSTICA EN LA PRENSA CUBANA
Por: Ariadna Escalona Marín
Pedro, es un nombre común. Ese, bien pudiera ser el nombre de un pelotero, de un obrero, de un científico, de un ingeniero, de un actor, de un periodista, ¿y por qué no?, el de un humorista.
Soy de las que piensa que a las personas muchas veces se les conoce más que por el nombre, por el oficio que realizan, y por supuesto, la historia de quien les hablo no es para nada diferente. Tal vez su forma de ser tenga alguna relación con la labor que desempeña. Es muy locuaz, siempre está haciendo preguntas y no le gusta perder el tiempo.
Lo cierto es que muchas veces, con periódico en mano, vamos riendo de lo lindo con un artículo sin saber a penas cual es el nombre del escritor.
Pedro Viñas Alfonso es uno de esos autores, y es que además de director y periodista, el humor siempre ha estado presente en sus escritos, pues para él, “mientras el hombre ría, hay esperanzas”.
Vinculado a la prensa nacional desde 1957, ha desempeñado varios cargos de dirección en Radio Guamá, Guerrillero, Juventud Rebelde, Trabajadores, Bohemia, Radio Progreso y la Editora Palante, donde actualmente ocupa el cargo de director.
Ha viajado a varios países en misiones periodísticas e incursionado en todos los géneros. También se ha desempeñado como escritor radial en Radio Liberación y Radio Progreso. Ha publicado relatos humorísticos en diversos órganos nacionales como Bohemia, DDT, Palante y otros.
Con más de medio siglo en el periodismo tiene dos facetas dentro de esta profesión: la de periodista y la de humorista.
– Viñas, ¿cómo y cuándo logró encontrar la vocación?
- No puedo explicarte. Cuando yo era niño, en mi pueblo no había televisión, por supuesto. Pocas personas tenían radio, y lo único que yo hacía era leer muchos libros, los periódicos y la revista Bohemia, con la cual pudiera decirte que casi aprendí a leer. Nadie en aquel entonces me hubiera dicho que yo iba a trabajar 13 años en la revista. Ni que iba a escribir una sección de noticias insólitas y humorísticas durante ya más de 20 años. Pero bueno todo ese mundo de la radio, la televisión, los noticieros, siempre me llamó la atención. Ya desde la escuela hacía un periodiquito mural con los compañeros del aula, al cual le pusimos La Voz.
– ¿Cuáles son las habilidades que lo han ayudado en su labor?
- Pienso que tengo una enorme capacidad para relacionarme con la gente, para entender sus problemas, para cruzar la calle y estar en el punto de vista de ellos y un gran amor por la lectura. Soy un lector insaciable y en mi vida me he leído cientos y cientos de libros, de todos los temas; un libro siempre deja algún pensamiento útil que después podrás utilizar en la vida . Hay algo que ahora se llama inteligencia emocional. Uno nace o no nace con ella, algunas son más desarrolladas que otras y pienso que a mí me tocó la que más se corresponde con el periodismo. “El Periodismo es una carrera netamente vocacional. Hay que tener mucha disposición. Yo creo que nací genéticamente programado para ser periodista”.
- A través de su trabajo durante todos estos años, ¿cuáles han sido sus mayores logros?
- En todos estos años he ganado muchos premios, reconocimientos, concursos, tanto nacionales y hasta internacionales, pero no vale la pena mencionarlos. Y he escrito miles de trabajos. Mi principal logro es haber servido a una necesidad de información y de conocimiento que tienen los posibles miles de lectores de los textos que se escriben en los periódicos. Un periodista puede vivir y tener experiencias que no pueden tener otras personas y mi deber es llevarle esas vivencias a mi público. Siempre he tenido como único dios dentro de esta profesión la objetividad. Yo digo como el viejo apotegma del periodismo: “si hay dudas sobre algo y no estás seguro, ante la duda abstente, para no cometer el disparate”. Pienso que otro de mis logros es haber sido -según dicen- el primer periodista que logró entrevistar a uno de nuestros Cinco Héroes Prisioneros del Imperio, a Gerardo Hernández Nordelo, cuya entrevista aparece publicada en su libro El amor y el humor todo lo pueden. Por él siento una especial admiración y cariño.
Realmente me siento satisfecho de ser periodista y de morir como voy a morir, ejerciendo el periodismo.
- ¿Ha cometido errores?
- Sí. Por supuesto. En toda profesión se cometen errores. Sucede que los de los médicos van a parar al cementerio; los que cometen los abogados se encierran y los nuestros salen a la calle, multiplicados por decenas o cientos de miles. También nuestros errores son más fáciles de solucionar que los cometidos por otros: basta una nota aclaratoria, al día siguiente. Este método, en ocasiones, complica más las cosas. Aunque me cuido mucho de cometerlos, nadie es infalible. Y si me cuido es por una cuestión de responsabilidad, no por temor. Vale.
- ¿De dónde viene su sentido del humor?
- Siempre lo he tenido. Fíjate que ahora, después de medio siglo, estoy dirigiendo el PALANTE, periódico humorístico que dentro de poco tiempo llegará a sus cinco décadas de existencia; y el cual es, en cierta medida, sucesor del periódico Zig Zag, en el cual comencé a colaborar en el año 1957.
El sentido del humor creo que me viene, directamente, por línea paterna.
Mi padre, quien era bodeguero, siempre estaba rodeado de muchas personas, riéndose con sus cuentos, con sus ocurrencias. Esta faceta de mi quehacer profesional puede dar para otra entrevista, pero no quiero abusar ni de ti ni de los amigos lectores.
- Hay quien dice que los humoristas todo lo tiran a broma, que se van por el doble sentido, ¿cómo ha logrado llevar paralelamente la responsabilidad de director de un órgano de prensa y la literatura humorística?
- Eso ahora no me cuesta ningún trabajo porque soy Director de un periódico humorístico. Pienso que he sido un humorista nato, y además de eso obligado a trabajar en cosas muy en serio siempre. La vida a veces es un gran chiste y para quien nace humorista, visceralmente humorista y además periodista, el humor es algo muy serio. Se tiene un arma y con una tremenda potencia. Hay personas que, lamentablemente, no han podido percatarse de lo importante que es. Hasta la trompetilla es un arma terrible, tiene casi más poder que una bomba atómica. El humor, el optimismo, el ver las cosas por su lado positivo más que por el lado negativo me ha servido de mucho en la vida. Voy a repetir una reflexión de alguien que escribió unas palabras muy bonitas sobre este asunto. Las cuales, por supuesto, asumo totalmente.
Este editor responde al nombre de Frank Cruz Duarte, quien seleccionó, tradujo e hizo el epílogo de un breve libro con veinte cuentos clásicos del humor. Al pie de su reflexión dijo que el verdadero humor—que presupone el grado más complejo y evolucionado de la comicidad, la sátira, la ironía y otras moda
lidades intencionales del pensamiento en perfecta simultaneidad y armonía—precisa de una actitud ante la vida que sólo pueden adoptar aquellos que estén a la vuelta de ella, sepan sufrir y amar y hayan logrado la suficiente madurez para contemplar lo bueno y lo malo, lo agradable y lo desagradable, irradiando de todo ello una corriente de simpatía y de ternura, una sonrisa que, en definitiva, es amor hacia la humanidad.
- ¿En su opinión, qué le ha aportado el humor a la prensa cubana?
- ¡Ohhh!, mucho, realmente mucho. Recuerdo los tiempos gloriosos de Abela con su famoso bobo, que haciéndose el bobo criticaba toda la realidad y emitía mensajes. Después tenemos el humorismo de Nuez, que llena toda una etapa dentro de la prensa cubana. También Blanquito, Pitín, Alben, Wilson y otros. Recuerdo escritores como Zumbado, como Betán, Israel Castellanos(ISCAJIM), Enrique Núñez Rodríguez, Alberto Luberta, cuarenta y tantos años haciendo reír y llevando un mensaje crítico-político. Esos son los más viejos, Ahora brillan JAPE, Jorge Fernández Era, Jorge Bacallao… El humor es varias cosas: es crítico, es político, es saludable, es una maravilla. Cuba atesora una larga y rica tradición humorística, tanto gráfica como escrita. La importancia del humor en la prensa, es incuestionable, absolutamente. La experiencia dice que mientras otras publicaciones se han añejado y añejan en los estantes de las librerías, estanquillos y almacenes, las de esta especialidad se agotan. Y en ellas hay no solo entretenimiento, sino también cultura e ideas. Lo que falta es una cosa, espacio, más espacio para publicar y desarrollarse. El ejercicio y la praxis, son los que condicionan el triunfo y la profesionalidad.
- ¿Qué tipo de periodismo le gusta más hacer?
- Yo he compartido mi vida entre el periodismo radial y en el escrito. De la televisión aún no he descubierto ese mundo maravilloso. Pienso que cada medio tiene su propia fuerza y que ninguno va a suplir al otro. Hay quien dijo que a la cama se puede ir con dos cosas, con una mujer y un buen libro, yo le agregué otra, un pequeño radiecito de baterías. La radio es muy rica, muy inmediata, muy natural aunque te voy a ser sincero y no es que discrimine, me gusta más la prensa escrita porque queda. Si me dieran a escoger entre mis dos grandes amores, escogería la prensa escrita, aunque nunca voy a dejar la radio.
- ¿Quiénes influyen directamente en el desarrollo de su estilo periodístico?
- Bueno debo tener influencias de casi todo el mundo porque yo me he leído los trabajos de casi todos los periodistas de Cuba. Pero pudiera decirte que de Enrique de la Osa, quien para mí es un paradigma; y también de Martí, uno de los mejores periodistas de la lengua española.
- ¿Qué aspectos perdidos en la prensa, cree que sea prudente retomar?
- Hay que tener mayor frescura, hay que luchar contra todo lo que sean notas oficiales que salen de un mismo lugar y van a parar a los distintos medios. Los periodistas estamos para divulgar y dar seguimiento a los acontecimientos. Creo que hay que luchar más en contra del triunfalismo que nos ha invadido de una manera increíble. Hay que luchar por eliminar de la gente las falsas expectativas en cuestión. Hay que decir siempre la verdad. La prensa debe reflejar nuestras virtudes y problemas, porque este es un país que tiene de todo, no es una sociedad perfecta. Eso te da credibilidad. La gente debe proyectarse, debe haber diversidad de criterios.. Hay que luchar porque se invierta el papel en órganos que tengan más salida y que la gente busque. Retomar la calidad, lo ameno, la objetividad y la rapidez. La verdad , cuando se dice, de modo honesto y sincero no debe ser motivo para que nadie te quiera convertir en picadillo de soya.
- ¿Qué opina acerca de la autocensura en la política informativa?
- Mucho se ha hablado del “síndrome del misterio”aludiendo a funcionarios para los cuales todo es un misterio. Han pretendido y en la práctica aún pretenden administrar la información y delimitar lo que se puede o no se puede decir, lo que se puede o no se puede publicar. Esta es una nueva pelea cubana contra los demonios. Pero al final, van a perder los últimos.
En ocasiones me he puesto a pensar: ¿Sería necesaria una llamada Ley de Prensa para poner las cosas en su lugar, y delimitar qué derechos “legales” tenemos y hasta cuándo se nos puede escamotear información o tratar de manipularnos?
Después he meditado: realmente no hace falta. Hay que hacer un periodismo que cada vez se parezca más a la vida, con los más profundos análisis, con tremenda objetividad. No debemos tener miedos, ni crear fantasmas. En Cuba, durante medio siglo, nadie le ha dado ni un cocotazo a un periodista. Pero, bueno, me preguntaste sobre la autocensura y me fui por otro camino: ¿la autocensura? ¡¡Es el pecado más grande que puede cometer un periodista¡¡ Que funcionarios y administradores traten de escondernos la bola, vale. Pero a nosotros no nos toca. Ese no es nuestro maletín.
- Mencione alguna carencia básica que tiene el periodismo de hoy, que lastre el desarrollo del trabajo.
- Déficit de profesionales, ya han fallecido muchos de los viejos y otros han pasado a otras tareas. Un periodista puede desempeñarse en muchísimos campos, hay lugares más atractivos para trabajar que en la disciplina rigurosa del periodismo y por eso esta carencia se esconde en un campo más subjetivo, diría yo. También la preparación, un periodista tiene que superarse, leer, estudiar; nadie con el titulo en mano puede decir que es un buen periodista o un buen médico. Eso te da el pase al escenario de toda la obra que te queda por hacer y la vas a estar haciendo mientras vivas. Como dice Marti:”el periodista debe saber del microbio a la nube”.
- ¿Qué espera de la nueva hornada de periodistas que van surgiendo?
- Tengo una gran esperanza porque tienen mejores profesores, mejores métodos para el estudio, Internet y la revolución dentro de las telecomunicaciones. Ser un buen periodista conlleva muchas cosas: vocación, una enorme cultura, interés por la profesión, gran capacidad para el sacrificio, para supeditarlo todo al ejercicio de la profesión, la constancia y la perseverancia.
- Los viejos reclaman de los jóvenes madurez, y los jóvenes reclaman de los viejos capacidad para adaptarse a las nuevas realidades. ¿Qué piensa de esto?
- Pienso que siempre he tenido esa capacidad de adaptarme a esas circunstancias. No soy de los que digo que la juventud está perdida. Yo he cambiado mucho dentro del periodismo, de posición de trabajo y de órganos de prensa, eso siempre me ha ayudado a enfrentarme a personas nuevas, a proyectos y métodos diferentes. Hay que podarse y renovarse para ganar la relación con los jóvenes. Los escucho porque creo que tienen puntos de vistas nuevos y muy útiles. Trato siempre de entrar en contacto con ellos. De alguna forma vienen a mí en busca de alguna experiencia y yo seguiré teniendo amigos jóvenes hasta que me toque irme definitivamente. Soy un adolescente de la tercera edad, con derecho pleno al “Lactosoy” así como a la vacuna antigripal y a la consulta con el geriatra. Pero, ¿sabes una cosa? ¡¡No me lo puedo creer!!
- ¿A qué per
iodistas nacionales admira?
- Me pones en un compromiso terrible. Entre tantos amigos profesionales pudiera mencionarte a Guillermo Cabrera, ya fallecido, a José Alejandro Rodríguez , Luis Sexto, Eduardo Dimas, Elsa Claro y Ariel Terrero, aunque por cada uno de ellos hay diez más. Que me perdonen los otros.
- Recordando Las Viñas de la Ira de John Steinbeck. ¿Hay ira en las viñas de su nombre?
No, para nada. En las “viñas” de mi nombre hay mucha alegría, responsabilidad y ganas de hacer.
- ¿Le queda algo por hacer?
- ¡Por supuesto, ahora es que estoy empezando! Ah…y nos veremos en el centenario de Palante.
