los que sirven de punto de referencia a los coyotes cuando van en caza del vaquero bueno que ha sido abandonado por los malos en el Valle de la Muerte.
Siguiendo con mi estado de decadencia, ayer, mientras trabajaba, tuve de fondo diversas melodías de los Hermanos Calatrava. La que me fundió el cerebro fue la que dedicaron a Sabrina, la cantante italiana que se hizo famosa por el “Boys, boys, boys” y por enseñar un seno en un programa especial navideño de TVE. El estribillo, que sin duda no pasará a la historia de la música, decía: “Nos has dejado en ayunas, sólo enseñaste una, Sabrina por favor, enséñanos las dos”. Mi problema es que sarna con gusto, no pica. Hablando de carne: llevo unos diez años sin comer chopped (ni chopped pork, ni chopped beef), y me siento orgulloso de mí mismo. ¡Abajo el chopped Crismona!
Ensoñación post-dos-copas-de-coñac: Me imagino a mi mismo, como si fuera Tom Cruise, la mirada sobre el tapete, el taco en la mano. Las bolas me desafían, me río de ellas con descaro, apunto la nueve al rincón, ejecuto un movimiento grácil, y el forro de la mesa a tomar por culo. Diablos, no soy Oklahoma Jack o Baby Lucky…

y es posible que nos den algo digno de comer. Si es una marca chunga (o directamente la botella de cutreplástico no tiene etiqueta, lo que indica que la han rellenado quinientas veces), y encima está abierta, es que nos espera una velada inolvidable, una digestión pesada y quien sabe si unas interesantes “cagarrinas”.
hablemos del vino: botella abierta de marca “Viña Plutonio”, hay que huir a toda leche. Botella cerrada de “Los viñedos de Don Curro”, echar mucha gaseosa, pero aceptable. Botella de vidrio “genérica” con vino de la casa: al menos han tenido el detalle de poner un envase presentable: me da buen rollo. Si os ponen directamente un brik encima de la mesa, es que es un local al que no le importan las apariencias. Es posible que sea de esos sitios que el servicio es pobre, pero la comida sabrosa. O simplemente les importa un pito lo que pienses, y en este caso ya te puedes poner a temblar.

Y los domingos por la mañana olvídate de trasnochar, porque entre los cuartos, las horas y los repiques que tocan a misa te dan ganas de ser sarraceno, irte al campanario, pillarlas y fundirlas para construir un cañón que bombardee la sacristía. ¡Quién fuera Almanzor para conquistarlas alfanje en ristre!
Hace unos días las sufrí y descubrí las grandes ventajas de los relojes digitales silenciosos con pantalla de cuarzo iridiado de color tiramisú. No tienen “historia”, pero no tocan las narices a los seres que intentan dormir. ¿No podrían ponerles un silenciador? O a malas, que tengan un horario fijo: de doce del mediodía a las siete de la tarde, como si fueran funcionarios. Siete horitas, y a descansar…

recita textos de Lord Byron, Oscar Wilde y el Koala. Y para el sector más cinéfilo de esta zona existe el Porky’s, en el que se alternan los debates sobre el Dogma y la calidad de la obra de Wenders con las orgías en grupo. Aunque el club más honesto está en Beneixia, localidad que acoge el Sexy Woman. Aquí no hay trampa ni cartón, y el único aliciente es el viejo oficio de la carne a cambio de unos cuantos maravedíes. La N-340 sigue siendo una gran ruta para descubrir este tipo de locales.
En La Mancha, cerca de la localidad de Manzanares, se encuentra un selecto templo del placer que responde al nombre de Los ángeles de Charlie. ¡Cuántos juegos eróticos caben en tal local! "Sabrina, ponte mirando para Albacete"; "Kelly, soy Charlie, y tienes que hacer una investigación muy especial"; "Jill, investiga en los bajos fondos"… Tantas y tantas expresiones de gran ingenio masculino se habrán creado entre sus paredes. Yo quiero morir allí, entre dominicanas y chicas del Este europeo caracterizadas del trío femenino más catódico y glamouroso desde las trillizas de la tele…
Leer primera parte de este artículo: Clubs entrañables (I) de Cutreman

…que supongo tiene esta denominación porque sus chicas debían hacer el “huracán” (a saber que cojones será), por dos mil de las antiguas pesetas. Igual era una felación, en la que vez de chupar, soplaban. Otro gran nombre de club lo encontramos en La Rioja (no recuerdo la población): el sin duda mítico para los habitantes de la zona, Pub Macumba. Vamos, que te imaginas rodeado de media docena de bellezas de piel de ébano abanicándote y ofreciéndote todo tipo de bebidas exóticas. Aunque me imagino que la realidad es mucho más triste…
Sigamos con el recorrido: en la localidad de Gamarra Mayor, en Álava, hay un local de señoritas que fuman que se llama Club 77. Todos sabemos que es un 69. ¿Qué será un 77? ¿Qué postura mágica se esconderá tras este número? ¿O la cifra indicará el precio de un triste whisky Dyc en su barra? Otro templo del placer: cerca de Mollerussa (Lleida) está el paraíso para cualquier macho celtibérico “Alfredo Landa style”. A unos kilómetros de esta localidad leridana está la whiskería-brasería Kings, en la que supongo (no llegué a parar, y mucho menos a entrar) puedes zamparte un macro-bistec y luego tomarte un “whisky” mientras haces la digestión. Reconozco que en mis rutas por las carreteras nacionales del Imperio Spanish no había visto tal mezcla. Un empresario avispado que sabe lo que su selecta clientela busca, y que sin duda él le ofrece.

Quiero ser un hombre “Lo Monaco” y que su carisma se introduzca en mi vida. Seguro que me respetaríais más y la gran Isabel me invitaría a las fiestas del embajador dónde la felicidad tiene forma de Ferrerorocheres.
Aunque ahora que hablamos del tema, desde que la Preysler ya no anuncia estos bombones rellenos de cutre-nocilla como que ya no tienen el mismo glamour. De hecho, he dejado de comerlos, ya no me siento elegante a la hora de zampármelos. Pero para anuncios vomitivos, el de otro producto de la misma casa, los “Mon Cheri”. Cada vez que lo veo mi mente se subleva, y desea ametrallar a los dos (perfectos) protagonistas que se intercambian unas palabras (gilipollas) mientras saborean (es un decir) esa cosa rellena de licor made in Chernobil.

“Esto de los gimnasios es algo preocupante, yo el otro día, tras llevar casi dos años apuntada al que hay en mi barrio, subí por primera vez a la sala de arriba (abajo está la piscina y arriba la sala de máquinas y aerobic), a hacer una cosa que se llama "en forma". Bien. Tras pasarme 45 minutos escuchando como una nazi nos gritaba (no entiendo el porqué, ya que llevaba micrófono y los altavoces funcionaban a toda leche) consignas sobre el esfuerzo individual, lo beneficioso del trabajo y el sudor y lo bien que nos veríamos en comparación con las fofas de nuestras amigas, bajé tambaleando las escaleras y jurando no volver a subirlas nunca más”,
Obviamente, mi amiga es una mujer inteligente (como todas mis amigas, of course), y tomó la decisión más correcta. Ante el totalitarismo de algunos apóstoles del esfuerzo inútil, sólo cabe la lucha pasiva y atrincherarnos en nuestros sofás. ¡Viva la resistencia! ¡Abajo los entrenadores personales!

¿Y sabéis cuál es su lema publicitario? Chicos listos… Efectivamente, es “El tamaño sí importa”. Su segundo lema también es un delirio de imaginación: “¿Has pensado seriamente en mejorar tus medidas?”. El creativo que les hizo la campaña no se mató mucho. Sobre todo si consideramos otro de sus reclamos: “La solución a su medida”.
El chisme se define como “el extenso peneal de última generación que actúa aplicando tracción continuada sobre los tejidos elásticos del cuerpo peneal, consiguiendo en poco tiempo y para siempre de 3 a 5 más de longitud (en reposo y erección) y 1,5 cm más de grosor”. También garantiza la “corrección de la curvatura peneal”. Si os interesa, visitad su web (www.naturalextender.com). Servidor de ustedes ya se ha acostumbrado a mi modestia, y prefiero seguir con lo ya conocido que con lo “bueno” por conocer…

…style que pululan por nuestras ciudades. Algo imprescindible en nuestra sociedad actual, en la que la mayoría de los trabajadores tienen puestos alienantes que no motivan en absoluto a levantarse de la cama.
Por eso es tan necesaria la labor de Federico y sus amigos, ya que en la España profunda causa el mismo efecto que en Woody Allen cuando escuchaba una ópera de Wagner: invadir Polonia, y acudir, alabarda en ristre, a ocupar nuestra Varsovia particular, entrando en el Passeig de Gràcia desfilando bajo la sagrada rojigualda mientras se sueña con Carod-Rovira huyendo hacia Perpiñán, pero no para negociar con los de la capucha, ni para ver películas guarras, sino para que se monte su chalé en su Colliure particular.
Una “papelina” de Federico es lo que cada día consumen centenares de miles de españoles. Y oigan, es material del que te excita de verdad, totalmente legal y absolutamente gratuito. Hemos de dar las gracias a la jerarquía católica por su generosidad…
