La Kodorniz humor gráfico

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pues muchos consideran que debería de haberse elegido a cualquier persona relacionada con el periodismo, y no a una máquina que ha encumbrado a Britney Spears como mito erótico-festivo en nuestro mundo virtual. Lo que no tienen en cuenta los detractores de Google, es que los resultados que nos proporciona éste son sólo el fiel reflejo de la sociedad de salidorros domésticos en que nos hemos convertido.

 

Antes los hombres se iban de putas a la calle Montera, pero en la actualidad muchos han optado por desfogarse en casa. Son las consecuencias de haber convertido esa calle y otras muchas en un libidinoso plató. Le han puesto tantas cámaras al cliente, que la madre se acabaría enterando de que su niño frecuenta malas compañías. Y es que siempre hay vecinos pajilleros predispuestos a largar más de la cuenta, sobre todo si no tienen dinero para comprar amor por horas, y están obligados a freírse las córneas para ver mujeres como a ellos les gustan. Como se extienda esta moda, muchas putas van a acabar en el río, ahora que bajan tan crecidos como el euribor, y los clientes se limitarán a ver a las meretrices en webcam, que es menos contagioso, higiénico y, sobre todo, económico.

 

Uno de los usos más habituales de Google es, sin duda, como localizador de vídeos en Internet. Si eres un nostálgico, podrás ver nuevamente a Joselito cantando doce cascabeles; pero si eres de natural más prosaico, te resultará sencillo encontrar a una gachí trabajándoselos a su novio, durante una noche de pasión en una playa de Alicante. Quién sabe si el uso tan extendido de Google como buscador de porno, podría estar contribuyendo a que disminuya la prostitución. En tal caso, la Fundación Príncipe de Asturias, siempre tan sensible a los temas sociales, tendría motivos más que suficientes para haberle concedido el premio.

 

Pero aunque no lo parezca, Google también sirve para cultivar a sus usuarios en artes no siempre relacionadas con darse un homenaje, pues igualmente se puede utilizar para buscar información que deslumbre al viejo catedrático de prehistoria, cuyos abuelos debieron de nacer en esa misma época. Qué tiempos aquéllos en que uno tenía que trabajarse la Espasa, y copiaba los mapas con papel carbón. Ahora, sin embargo, te metes en San Gúguel y en dos minutos puedes convertirte indistintamente en todo un experto en física cuántica o en reproducción asistida de los caracoles de Alpedrete.

 

No es de extrañar que a Google le hayan concedido este premio, pensado originalmente para grandes personalidades vinculadas al periodismo, pues hoy las redacciones se han llenado de becarios y submileuristas que, hartos de ser explotados, recurren a la wikipedia en particular o al google en general para documentarse, despreocupándose completamente tanto de erratas como de faltas de ortografía. Por ello, no debería de ser criticado el nuevo Príncipe de Asturias de la Comunicación, sino las empresas periodísticas que sólo persiguen los mayores beneficios con los menores costes. Eso sí es pornográfico.

 

En un principio, una medida como ésta sería positiva, pues pretendería implicar a los padres en la pésima educación de los alumnos españoles. Pero también podría ahondar aún más en la tradicional incomunicación entre los progenitores y su prole.

Ahora, si el niño no quiere hacer los deberes, puede decirle a su padre "ai don jav jomgüerk tudei". Éste, a su vez, para demostrar que también sabe idiomas, le respondería "ja guar yu". Y el hijo, que es menos tonto que su padre pues ha salido a la madre, zanjaría tan políglota conversación con un "fain, zanks, and no distur me enimor, so tocapeloteision", para seguir jugando a la plei, mientras el padre se marcha todo ufano musitando por el pasillo "ai am de fader of de boy more listo of jis clas", tras comprobar lo bien que domina su niño la lengua de Saquespeare.

Si siempre se ha dicho que los chavales saben latín, por su innata destreza para torear a sus padres despacito y de salón, los de ahora saben inglés además de anatomía aplicada, que las humanidades ya sólo sirven para la hostelería. Las adolescentes, por ejemplo, tienen un concepto del diafragma muy distinto del que tenían sus madres, cuando éstas lo estudiaban en el libro de Naturales que llevaban en una carpeta del Superpop, y se tapaban sus turgencias con las jetas de los Pecos. Y es que las jóvenes españolas del siglo XXI son las suecas de los sesenta, por eso lo de aprender inglés llega con cuarenta años de retraso, ahora que se ha retirado Alfredo Landa.

Los tiempos han cambiado, sin duda, pero también en su sentido cronológico. La España de cuando entonces era de muchachas en casa poco antes de que den las diez, que trovaba un formalito Serrat antes de cantarnos por alegrías. En cambio, hoy, a una madre le dan "las ten, las ileven, las tuelv, la uan, las tú y las zrí", rezando para que a su hija no le roben también el mes de abril. Al menos, este nuevo bilingüismo casero va a servir para que, cuando al día siguiente le vuelva a pedir más dinero para irse de marcha, la madre también pueda hacerse la sueca, aunque no se parezca a Anita Ekberg ni en su fámili gocen de una dolce vita o suit laif. Por eso, probablemente la progenitora se limitará a un lacónico "aim sorri, bat güi jav nou mani, mai dooter", a lo que la niña responderá, como siempre, encerrándose en su cuarto de un portazo, donde se acordará de los hijos de la Gran Bretaña y de nuestra economía de champions lig.

de sus madres, mientras prueban todos los potingues con que ellas se alicatan antes de salir. No obstante, también hay hijos que disfrutan con las cosas de mamá, aunque eso ya es otra historia. Sin embargo, cuando el vello comienza a despuntar en innombrables zonas de nuestra pecadora anatomía, empezamos a frecuentar la compañía de una caja que cada vez se ve mejor, pero cuyos contenidos, paradójicamente, son cada vez peores. Víctimas del influjo catódico, pronto sucumbimos a la tentación de imitar a los personajes de moda. Es entonces cuando los hijos dejamos definitivamente de emular a nuestros padres, y en un inequívoco síntoma de madurez, adoptamos como nuevo modelo de conducta a Paquirrín o Belén Esteban.

Probablemente sea éste el primer momento de la dura vida paterna, y que desgraciadamente suele coincidir con la crisis de los cuarenta, en que nuestros progenitores empiezan a plantearse si no hubiera sido mejor agenciarse un perro. Reconozco que debe de ser todo un trauma llevar a tus hijos a un colegio de pago, para que acaben repitiendo latiguillos de concursantes de Gran Hermano, de Aznar o de Carmen Sevilla. Pero como a los padres les tira la sangre, porque el chaval les recuerda al abuelo materno que murió en la batalla del Ebro, le ríen las imitaciones. Así, poco a poco, se van forjando esos sádicos imitadores que, a fuerza de latiguillos y movimientos corporales, intentan atraer la atención del respetable en cualquier reunión social, para sonrojo de quienes deciden no unirse al coro de Chiquitos de la Calzada.

Estas imitaciones, que no pasan de ser gracietas de tasca, tienen el único fin de provocar unas risotadas que resuenan tanto como un pensamiento en la oquedad de sus cabezas. Pero la situación se agrava cuando algunos de los miles de pirados que hay sueltos por nuestras calles, deciden imitar a psicópatas que han logrado su minuto de gloria en prime-time. Eso es lo que está ocurriendo de manera evidente con la violencia doméstica, cuyos casos crecen exponencialmente por tanta difusión televisiva. Aunque ahora lo que más se estila con diferencia, el último grito del mimetismo catódico entre los espectadores más degenerados, consiste en reclamar indemnizaciones a las víctimas de los atropellos automovilísticos, por los desperfectos causados en sus coches. Abrió la veda un iluminado riojano, y a los pocos días han surgido denuncias similares.

Éstas son algunas de las consecuencias más funestas de vivir, como se dice ahora, en la sociedad de la imagen, también llamada cultura de la imagen, con un par. Mientras en el siglo pasado nos hechizaba la televisión, ahora otra pantalla, la virtual de Internet, es la que goza de nuestro mayor cariño por contar con una audiencia potencial planetaria. Hoy, los seres humanos vivimos enganchados a una pantalla, fascinados por sentirnos protagonistas activos que interaccionan con otros seres necesitados del mismo protagonismo. Todo para acabar formando una comuna onanista que ha perdido el oremus.

Quizá nos convendría echar la vista veintitrés años atrás, cuando no teníamos más que dos cadenas de televisión y triunfaban los ordenadores Spectrum de cassette. Fue entonces cuando los mozos de una aldea oscense, decidieron emular la historia de la película que acababan de ver en el bar del pueblo. Desde ese día, cientos de caravanas han atravesado nuestro país, logrando que mucha gente apague sus pantallas porque han vuelto a encenderse sus corazones. Solitarios cansados de chatear con el nick de Brad Pitt, con lo bonito que es llamarse Mariano y acariciar las noches en las nalgas nada virtuales de una mujer. Especialmente ahora que, pese a los obispos, sabemos que las pantallas te pueden dejar ciego, pero nunca las cosas del querer.

realidad es pura coincidencia.).

 

En los albores del siglo XXI surgió una religión que va convirtiendo a los españoles de buena fe por todo el territorio nacional. El cristianismo, esa confesión milenaria tan pasada de moda en nuestro país, está sufriendo un duro y merecido golpe tras la llegada de este nuevo culto, monoteísta pero laico, basado en el reconocimiento de José Luis Rodríguez Zapatero como su mesías: el zapaterismo. Por ello me complace anunciaros, compañeros en la fe socialista, la buena nueva de que en España muy pronto dejará de hablarse del cordero de Dios, para hacerlo del conejo de Zapatero. La rancia Iglesia Católica empezará a claudicar ante este moderno mito, pues no van a ser ellos los únicos con los royalties del reino, el poder y la gloria. Derrocaremos a Jesús como hijo de Dios, y lo sustituiremos por el inefable José Luis, que no consta que se haya ido jamás de putas y además tiene los ojos azules como el mar.

Cuentan de Él que su madre política es la Virgen María, Teresa Fernández de la Vega, para más señas. En cuanto al presunto padre, se asegura que es San José, de apellido Blanco. Sólo así podría entenderse tanta ingenuidad y pureza. José Luis, como buen mesías, siempre les ha honrado, por eso a ella le dio la vicepresidencia primera y al otro la secretaría de organización del zapaterismo. María y José son sus presbíteros de cámara, encargados de las homilías televisivas más evangelizadoras, que tan buen resultado están dando en su objetivo de convertir a tantos infieles que todavía quedan en nuestro país.

Al igual que la Iglesia Católica, el zapaterismo no te permite dudar ni cuestionar nada, menos aún descubrir las cosas por ti mismo. ¿O acaso alguien se ha atrevido a decir que Moisés no pudo separar las aguas del Mar Rojo? Si toda confesión que se precie tiene sus mitos, la nuestra no podía ser menos. Y si no crees en ellos, expiarás tu alma antidemocrática en el fuego eterno del infierno de los fachas. Habrá quien nos tache de fundamentalistas por negar las evidencias y rechazar la reflexión y los hechos, pero la palabra de Zapatero, compañeros, es dogma de fe, está por encima del bien y del mal, y nadie debe blasfemar contra la santidad de su mensaje. En su republicano reino nada se discute, todo está bien. Quien se atreva a cuestionar la posibilidad de que José Luis pueda estar desnudo, debe saber que será condenado a la hoguera, por hereje, crispador y antipatriota, con la aquiescencia de nuestra cándida fiscalía.

Como en toda fe, Él es responsable de todo lo bueno que le suceda a sus fieles, pero jamás de sus desgracias. Para culpar de las mismas ya tenemos al demonio del zapaterismo, o sea, al totalitario de Aznar, a cada cual lo suyo. No caigáis en la tentación de creer a los hijos de Satán que os piden que miréis vuestros exhaustos bolsillos, pues debéis recordar que de los pobres será el reino de los cielos, y si en la Tierra lo lleváis crudo es sólo por no haber interiorizado el euro. Bienaventurados seréis siempre, compañeros, cuando os insulten y os persigan por causa de Zapatero. Pues en verdad, en verdad os digo que Él desea perdonaros vuestras deudas, pero otra cosa será que lo haga el tío Emilio, porque teniendo de apellido Botín, no sé yo. Y si alguien osara preguntaros por asuntos publicados en nuestra Biblia como la inflación, el paro, el mercado inmobiliario o el sector de la construcción, responded que España está mejor preparada que nunca y mandadlo escaleras abajo, aunque sea un encuestador del CIS.

Amén.

Al

importancia para nuestra sociedad: la educación.

 

- Zapatero: Sé que mis conciudadanos estáis vivamente interesados por la educación de nuestros jóvenes. Un presidente socialista no puede dar la espalda a la voz de la calle, como hizo Aznar con la guerra de Irak. Por ello, atenderé seguidamente a las preguntas que me queráis plantear sobre el estado de nuestras aulas. Adelante con la primera llamada.

Ciudadano 1: Me llamo Carles, y quisiera plantearle la siguiente reflexión. Mi hijo forma parte de la comunidad educativa, y lamenta que en Cataluña exista la figura del coordinador lingüístico, porque se siente intimidado a la hora de impartir sus clases. Además se queja de que en los libros de texto catalanes, hay más referencias a Lady Di que a la Constitución Española o al Siglo de Oro.

Zapatero: Gracias, Carles, por tu llamada, que creo que no está exenta de cierta crítica. Vamos a ver. Pienso que no está justificado que tu hijo se sienta intimidado, pues no has referido ninguna agresión física por parte de su coordinador lingüístico. Y en segundo lugar, quería comentarte que es importante que nuestros chavales tengan cultura contemporánea. La sociedad va demasiado deprisa como para detenernos a hablarles de Quevedo. Nuestro objetivo es que cuando vayan de público a los platós puedan aplaudir con entusiasmo y ser felices. En cambio, como la derecha no cree en estos puestos de trabajo alternativos, gente como Sánchez-Dragó no tiene público en su programa. Ni audiencia.

Ciudadano 2: Me llamo Mariano y llamo desde el limbo. Quisiera conocer su opinión sobre la ausencia de referencias a ETA y a España en los libros de texto vascos.

Zapatero: Gracias, Mariano. Bonito sitio el limbo. Allí suelo pasar los fines de semana con Sonsoles y las niñas. Por cierto, si no llega a ser por el nombre te hubiese confundido con Alcaraz, porque ambos tenéis frenillo. Pero no puede ser, porque hoy lo tenemos declarando en la Audiencia Nacional. Respondiendo a tu pregunta, debo de reconocer que, efectivamente, no aparece una sola referencia a ETA. Pero tampoco se habla del asesinato de mi abuelo durante nuestra Guerra Civil, tras la que sufrimos treinta y seis años de dictadura franquista, la cual, por cierto, el PP se niega a condenar.

 

Ciudadano 3: Soy Eloísa, y llamo desde Andújar. Sólo quería decirle que a ver si podía convencer a mi niño para que leyese algo más que el Marca. Desde que su ídolo Melendi se jactó de no haber leído jamás un libro, mi hijo ha decidido hacer lo mismo. Enhorabuena por su programa.

 

Zapatero: Muchas gracias, Eloísa. Sé que los medios del PP aseguran que el 22% de los universitarios jamás lee un libro. Y yo les respondo que, por tanto, el 78% de los universitarios lee algún libro. La derecha ya no sabe qué hacer para crispar y para enfrentar, criticando a un gobierno que ha logrado que una mayoría amplia, notable, casi abrumadora, lea un libro alguna vez.

 

Ciudadano 4: Me llamo Juan Carlos, y soy profesor y socialista. Querría transmitirle mi preocupación por un informe, en que se asegura que el 30% de nuestros jóvenes abandona sus estudios, cifra en que sólo nos superan Malta y Portugal. Desearía saber si ha leído dicho informe, y en caso afirmativo, qué le ha parecido.

 

Zapatero: Por supuesto que lo he leído, incluso Pepiño también lo ha hecho, ¿verdad, Pepe? He de decir, como ya explicó nuestra ministra de educación, Mercedes Cabrera, que la gente en España abandona los estudios y empieza a trabajar muy joven, por lo bien que marcha nuestra economía. Pero, ¿sabe usted qué países tienen menor índice de abandono en los estudios?: Eslovenia, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Naciones todas ellas asequibles en el bombo de la Eurocopa, quizá porque con diecisiete años nuestros jóvenes iletrados ya juegan en primera división. Y para que no crispe la derecha acusándonos de no preocuparnos por su educación, hemos puesto a un sabio como seleccionador nacional. Vamos ya con la última pregunta.

 

Ciudadano 5: Me llamo Evaristo, y llamo de aquí, de Madrid. Tengo un hijo al que le gusta más el botellón que estudiar. ¿Qué medidas piensa tomar para atajar este fenómeno alcohólico? Muchas gracias, y a ver si cerráis la COPE de una santa vez.

 

Zapatero: Gracias a ti, Evaristo. Tienes razón en que el problema del botellón es muy grave, pues el alcohol afecta a las neuronas de nuestros jóvenes, y así no hay quien aprenda a hacer logaritmos. Por eso el gobierno de España, a partir del uno de enero, volverá a subir los precios de las bebidas alcohólicas. Así intentaremos que sólo los niños de papá de la derecha extrema puedan emborracharse. Pero si pese a la subida de precios continúa el botellón, optaremos por colocar diversos contenedores en las plazas donde se emborrachan nuestros jóvenes. Habrá uno amarillo, para los plásticos y los envases; otro verde, para las botellas de vidrio; y el gris clásico de los restos orgánicos, para que puedan echar la pota. Así, si no logramos acabar con el botellón, al menos cumpliremos con el protocolo de Kioto. En fin, gracias a todos por vuestras preguntas. Os espero el nueve de marzo en las urnas. (…) ¿Qué tal he estado?.

 

Pepiño: Perfecto, presidente.

rodados en la capital del mundo, Nueva York.

 

Según dicen, los directivos de la empresa catalana le han impuesto que no ruede escenas violentas, lo cual parece razonable, pues conociendo a este director no sería de extrañar que las gachís aburbujadas guardasen un revólver en el escote, junto al décimo de lotería. Sería apoteósico que Freixenet se enfrentase a su máxima competidora, Codorníu, contrarrestando su bucólica imagen de los fuegos artificiales en el castillo de Peralada con la contundencia del fuego cruzado entre burbujas en pleno corazón del Bronx.

Pero me temo que la máxima licencia que se permita pueda consistir en que el chico de la gorra nos dispare con el corcho de la botella en un ojo. Aun así, este director es el ideal para rodar anuncios de fechas tan familiares. Nadie como él ha trasladado al celuloide las tensiones que se viven en las familias por antonomasia: las de la mafia. No debemos olvidar que la navidad suele ser la culminación de un año de trifulcas porque la gente, en el fondo, no se puede ni ver. A pesar de ello, cuando el Corte Inglés inaugura en octubre las fiestas tú empiezas a patearte las tiendas, mientras te preguntas dónde hará las compras navideñas Zapatero, para atreverse a decirnos que la cosa de los dineros nos va muy bien. Hasta que una tarde de sábado, la visa te dice que ya no puede más, y acabas en una tienda de otra mafia, la china, comprando los regalos de la suegra y de otros familiares de similares afectos. Allí es donde constatas que este año los Reyes Magos sí que van a venir de Oriente.

Por fin, tras dos meses de agonía, llegan tan entrañables fechas en que nos acordamos con tristeza de quienes se marcharon. Y la suegra, a lo suyo, pretendiendo que tú también engroses esa nómina de difuntos, ofreciéndote unos huevos rellenos de nunca has sabido qué. Los papás, a su vez, se cruzan dardos envenenados presumiendo de las notas de sus niños, mientras chupan afanosamente cabezas de langostinos. Progenitores que son, sin duda, el mejor exponente del hampa. Pero no del inmortalizado tantas veces por Scorsese, sino de las asociaciones de madres y padres de alumnos víctimas del nuevo sistema educativo, de ahí la hache.

Al menos me consuelo pensando que este tierno retablo familiar debe de ser internacional, incluido el pobre cuñado basculándose una botella de cava o de garrafón, lo importante es olvidar. Seguramente sólo nos diferenciaremos en que, mientras en Alemania escuchan a Peter Alexander cantando Stille Nacht o en Estados Unidos a Frank Sinatra entonando White Christmas, aquí optamos por los peces en el río de Manolo Escobar. Pero lo importante es que, una vez más, volveremos a brindar porque el año que viene podamos seguir llevándonos a tiro limpio. Feliz navidad.

surja una nueva iniciativa filantrópica en búsqueda de un mundo mejor. Quizá por eso los constructores más mportantes de nuestro país han decidido saltar a los medios lanzando un S.O.S. desesperado. Su llamamiento ha logrado llegar a todos los confines del planeta. Es una de las ventajas de nuestra sociedad globalizada, que permite especular sin moverte de Madrid comprando terrenos en Alpedrete o en Bosnia. Los primeros en responder a tan altruista llamada han sido el gobierno y la banca, siempre pensando en el bien común. En breve, el siempre solidario pueblo español liderará una campaña que según os adelanto en primicia se va a denominar Apadrina un multimillonario.

Fernando Martín, expresidente del Real Madrid y portavoz de la plataforma en defensa de los pobres constructores, fue quien habló ayer ante la prensa. Él vino a decir:

"Cómpranos un piso ahora que puedes, que te estamos haciendo un favor, pues el año que viene subirán vertiginosamente". Para que luego hablen de tiburones financieros, cuando en realidad son como pezqueñines. En la conferencia de prensa sólo faltaba Antonio Ferrandis con su acordeón. Del No nos moverán que cantaba el personaje de María Garralón en Verano azul ya se encargan ellos, que para algo son suyas las grúas.

Si a los chinos se les permitió construir una muralla, ¿por qué no podemos apoyar que estos chiquillos terminen de amurallar el Mediterráneo?.

Pensemos que apadrinando un constructor, también estaremos apadrinando marroquíes, rumanos, ecuatorianos e incluso a algún pobre español.
Nuestras conciencias no pueden permitir tamaño sufrimiento en unos empresarios que tanto se han preocupado siempre por los más desfavorecidos. Ahora que somos un país de nuevos ricos, o al menos eso es lo que nos cuentan, tenemos que actuar como tales. Con esto no critico que la gente apadrine niños del Tercer Mundo pero, ¿no sería mejor comprar un piso? Un niño de Zambia te puede enviar una foto, un dibujo, o incluso una carta. En cambio un constructor te entrega una escritura más valiosa que las tablas de Moisés. Y si no puedes terminar de pagarla tú, ellos ya se encargarán de que lo hagan tus nietos, y de paso no se corromperán con el botellón.

Así que ya sabéis, menos apoyar a calvos vestidos de butanero a los que ni se les entiende, y más a quienes se desviven por enladrillar nuestra patria. Aprovechad ahora, antes de que la vivienda suba de manera vertiginosa. Sólo tenéis que ir a vuestro banco y preguntar por la nueva campaña Apadrina un multimillonario.

Fui el último en enterarme, como siempre: ella me era infiel con otro hombre más rico que yo. Pasé de la incredulidad a la desolación. Y lo peor es no que no puedo enfrentarme al que me la ha robado, pues los ladrones de guante blanco no dejan huellas. Supongo que le ha debido prometer un cencerro dorado y treinta días en Suiza, donde tendrá las cuentas que no paran de engordar a mi costa, ahora que le pago por ella un 20% más.

Yo siempre te fui fiel, vaquita mía. A diario encontré leche de otras vacas que intentaban flirtear conmigo, pero nunca me fui con otra. Te había cogido cariño tras varios años de un idilio lácteo ininterrumpido. No dimos ni un mal escándalo al Tomate, y nuestros allegados ya nos consideraban una pareja de hecho. Eras una más de la familia. ¿Por qué me has hecho esto? ¿Por qué el oro blanco que emanan tus esplendorosas ubres es hoy mucho más caro que hace una semana? Como veo que das la callada por respuesta quiero el divorcio. Espero que encuentres un empresario que te comprenda y te quiera más que nadie. Entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol cuando muera la tarde, como Los Panchos. Pero debes saber que me voy decepcionado contigo, en busca de otros pastos y otras ubres que se hayan vendido menos al capital. Me has traicionado con el patrono, con lo progresista que eras cuando nos conocimos cantando La Internacional, ¿recuerdas?.

Pero debo enjugar mis blancas lágrimas y buscarme a otra, aunque no será fácil olvidarla. Como tampoco debería de olvidar la ley de memoria histórica a aquellas heroicas nodrizas de posguerra. Qué hubiese sido de muchas personas sin la leche de esas mujeres, que secaban sus pechos para amamantar a medio barrio y a un recluta goloso que estaba haciendo la mili en Colmenar. De esa época, incluso antes de que se apruebe la ley, ya se están recuperando las vacaciones de tortilla con moscas en el pantano, para desgracia de Viajes Marsans. Vuelven los tiempos de escaseces, a esta España que hoy paga lo mismo por un litro de leche que de gasolina. Eso sí, si nos viésemos obligados a elegir, yo preferiré tener un coche que un hijo. El plan Prever me dará quinientos euros más que el Gobierno, y además tendré la seguridad de que es mío.

todos tenemos nuestro punto de vista y también todos, casualmente, tenemos siempre la razón. Sobre todo si al lado se tiene un perro que avala tus opiniones con sólo mostrar su gingivitis al resto de contribuyentes del vecindario. Resulta muy agradable ir por la calle y que un perro se te acerque con cara de malas pulgas, pese a su collar antiparasitario. El dueño te dice que sólo quiere jugar, aunque tú le ves un perfil de hijueputa que no te gusta un pelo. Sólo cuando ya ve que su perro empieza a ponerse la servilleta, se descuelga con la frase favorita de todos los dueños: el perro no muerde.

Eso, señor mío, es como decir que el toro no embiste. Solemos cogerles tanto cariño a nuestros animales domésticos, que muchas veces ese mismo afecto nos ciega, y luego pasa lo que pasa. Es lo que sucede también con el entrañable personaje de la suegra, como me gusta llamarlas con cariño. Estos seres, desconocidos durante el noviazgo, irrumpen con fuerza en tu vida en cuanto acaba Paquito Chocolatero. Es cierto que algunas salen buenas, como los productos de los chinos, pero cuánto se aligerarían los juzgados si la mayoría de las suegras dejasen de banderillear al hijo que han ganado por no perder otro. Esta afición suya tan ancestral, implica siempre el comienzo de las divisiones de opiniones en miles de matrimonios. Mientras el hijo biológico considera que su madre siempre ha merecido la dos orejas, el político se conforma conque no sean las suyas.

Pero nada de esto es comparable al momento en que el entrañable personaje se convierte en abuela. Sus nietos, especialmente si son hijos de la hija, se convierten en el non plus ultra. Esa pasión de abuela acaba siendo contagiada a los padres de las criaturas. Hasta tal punto, que si el niño regresa de la escuela con un trofeo auditivo, a los padres les faltará tiempo para presentarse en el colegio con el perro, y a veces hasta con la suegra, protestando por la poca higiene del centro. A ver si les van a infectar al niño, que va para premio Nobel. Si se descubre que la oreja es de otro niño, reprenderán a éste por dejarse olvidados trozos de sí mismo. Y si es del profesor, los agraviados padres exigirán su despido para que, ya puestos, su modélico hijo lo sustituya.

Además, hoy día hasta el microondas tiene uno, aunque bien mirado tampoco voy a salir a la calle con él.

 

¿Cómo coño saben que uso gafas? A simple vista parece buena oferta, pues con láser te operan de la miopía y el astigmatismo, y lo puedes pagar en cómodos plazos. Voy a leer la letra pequeña que viene debajo. "Plazos referenciados al euribor a un año". Entonces no, porque me acabaría saliendo por el precio de un garaje en Vallecas.

 

Agrandamiento de pene sin intervención quirúrgica. No me mola. Ya sé que los negros lo tienen de medio metro y el mío no es precisamente XL, pero como dicen los gallegos, mejor no meneallo, con perdón. Si alguien quiere ver colas largas que se vaya a la carretera de La Coruña.

 

Pero si ya he dicho que no me lo quiero agrandar, ¿para qué me ofrecen ahora cien pastillas de Viagra? Yo hago lo que puedo y la herramienta todavía me funciona. El día que deje de hacerlo veremos los seriales en la tele y escucharemos los maitines de Jiménez Losantos en la COPE, que bajan la líbido mogollón.

 

Esto debe de ser un error, porque no conozco a ningún congoleño y jamás he estado en Torremolinos. ¿Cómo es posible que este señor de apellido impronunciable, que en paz descanse, me haya elegido como heredero? Si por lo menos apareciese una foto, a lo mejor le podría conocer de vista.

 

¿Que participe en una cadena solidaria para la reinserción de Paris Hilton? De eso nada. Sólo lo haría si fuese para reinsertarle un cerebro nuevo. Ojalá hubiese sido ella quien me hubiese nombrado heredero, y no el congoleño de arriba. Y que conste que no es por racismo, sino por materialismo, pues apuesto a que ella tiene más viruta.

 

Últimos pisos a la venta en Seseña. Supongo que deben de referirse a los cinco mil últimos. No me compro yo un piso en el erial de Paco el pocero ni jarto cubatas. Hasta que no vuelva mi Gabilondo y me tranquilice con la economía, lo más que haré será echar mis cuatro euros semanales a la Primitiva.

 

Que no me marcho de viaje, joder. Acabo de volver de uno sin las maletas, gentileza de Iberia. Me da igual que me ofrezcan un 2×1, aunque sea con T.I. Yo me fui con un equipaje y mi único deseo era volver con Todo,Incluido mi equipaje. Además en Cancún hay muchos huracanes y para ver a mis vecinos ya tengo el portal y el ascensor.

Actualmente estos grandes almacenes siguen cumpliendo una gran labor social, tanto para aquellos niños de la posguerra, hoy ya ancianos, como para el resto de su prole. Y es que, en plena canícula estival, los grandes almacenes más populares de nuestro país logran unir a las familias mucho más que las homilías de Rouco Varela, por mucha voluntad que le ponga nuestro arzobispo.

Para tranquilidad de muchos, debo de decir que España sigue siendo católica, apostólica y romana, y más aún su capital, feudo de la derecha desde hace más de una década. Pero con cuarenta grados a la sombra, los fieles prefieren pasar la tarde de los sábados probando el aire acondicionado de El Corte Inglés, a estar escuchando pasajes de los evangelios. Es una cuestión de pragmatismo y de salud pública. Así que ahí los tienes: los padres, los hijos, los abuelos, y hasta un tío de Soria que se ha acercado a visitarlos este fin de semana, de romería por las distintas plantas de estos grandes almacenes. Es lo que se podría denominar ocio gratuito y refrigerado de interior, que la calle está muy peligrosa.

Los niños no disfrutan de la visita como los mayores, pues ellos preferirían pasar la tarde del sábado en un cine de la Gran Vía viendo al ratón cocinero de Disney. Al final transigen a regañadientes, pues el padre les ha prometido que, si se portan bien, les comprará a la salida el DVD del maldito roedor, en el primer mantero que haya de guardia. Una vez sobornada la infancia prosiguen la visita, con parada obligada en la sección de aire acondicionado y demás electrodomésticos de refrigeración. Allí gozan de los aparatos que están en funcionamiento, concluyendo que el año que viene se comprarán uno si baja el euribor, les toca la lotería o heredan del abuelo que llevan a su lado.
También es forzosa la visita a la planta de zapatería, pues tiene confortables sillones desde donde ver a la gente que, como ellos, pasean ociosos por la planta. Y es que mucho andar cansa. Tanto, que si no hay dependientes en la costa, también les puede dar por probar en sus propias carnes los sillones anatómicos y los sofás con chaise-long. Así hasta que se aproxima la hora del cierre, con la satisfacción de haber pasado la tarde en familia, fresquitos, y sin haber gastado un euro. Esto último es un decir, pues mientras los niños madrileños de antes se conformaban con subir y bajar las escaleras mecánicas, los de ahora no se callan hasta que les compras la copia pirata del puñetero ratón.

sobre el estado (malo) de las carreteras españolas, las cuales, por mucho que se apliquen sus responsables durante el período estival, no podrán contar ni con un cinco raspado en septiembre. Estos mangas verdes nos informan de que hay muchas carreteras mal señalizadas e intersecciones en zonas peligrosas, además de pavimentos calamitosos. Por ello la DGT siempre carga toda la responsabilidad de los accidentes, lógicamente, en los costaleros hombros de los conductores.

En ocasiones, cualquier tiempo pasado sí que fue mejor, de ahí el renovado éxito de las vacaciones de los Alcántara, treinta y tantos años después. Digo esto porque hace pocos días, mientras intentaba hacerme el valiente para entrar en las gélidas aguas del Charco del Cura, en El Tiemblo (Ávila), un lugareño que debía de ser descendiente de Sócrates, aportó a mi escasa cultura un dato que tambaleó mis cimientos intelectuales. El anciano me explicó que los animales eran muy listos, y sin duda mucho más intuitivos que las personas. Esto era cierto hasta tal punto, que me aseguró que antiguamente las carreteras eran trazadas por las mulas. Me quedé tan helado como si hubiese introducido mi cuerpo serrano en las aguas del citado pantano.

Dos paisanos tembleños que también estaban presentes, corroboraron las palabras del filósofo. Parece ser que las mulas tienen un instinto especial para llegar al lugar más inaccesible, de tal forma que cuando antes se quería construir un camino a cualquier parte, bastaba con seguir a las mulas. Muchas carreteras comarcales, puertos, etc., han sido trazados así, y al parecer son inmejorables. El hombrecillo terminó su clase magistral con la siguiente reflexión: ¿para qué sirven todos los ingenieros de obras públicas que se tiran siete u ocho años estudiando, si los mejores caminos siempre los trazaron las mulas? Dicho esto, y tras haberme alumbrado con su sabiduría rural, se marchó con viento del sur y un palillo entre los dientes monte arriba, con la única compañía de su vieja perra.

Desgraciadamente, el conductor de hoy sólo sabe ir de compras: que si un GPS, que si un detector de rádares, que si unos puntos de carné a trescientos euros la unidad… Todo con tal de poder seguir haciendo el burro, o la mula, con el todoterreno que se ha agenciado. Eso sí es un coche, y no la mierda del 600 de sus padres que no apabullaba a nadie. Y hablando de burros y mulas, yo creía que eran ellas las que trazaban los caminos, pero que de la señalización ya se encargaba el ser humano. Lamentablemente he llegado a la conclusión de que el filósofo rural me engañó, pues por lo que dice el informe y he sufrido en volante propio, hoy debe de ser justo al revés. Yo creo que ahora las carreteras son trazadas por seres humanos y las señales colocadas por mulas, y así nos va.