La Kodorniz humor gráfico

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V

Y yo ya puedo estar ocupándome en lo que sea, que uno tiene sus asuntos, faltaría más, que hay que dejarlo todo por el puñetero (perdón, papá) cambio de Gobierno español. ¿Soy yo español? ¿me importa a mí la política española? No, señor. Pues nada, que si quieres arroz Catalina: lo primero es lo primero, y ya se sabe, que lo primero es el cambio de Gobierno español.

Porque si vamos a mirar las cosas como es debido ¿alguien podría explicarme por qué demonios (perdón, papá) tengo yo que asistir a todos esos actos? ¿qué pinto yo ahí?. No, si yo ya entiendo que en España son como son y que a mi padre y a mí nos meten en todos los fregaos, pero de ahí a tener que chuparse todas y cada una de las tomas de posesión, media un abismo. Vamos, digo yo. Pues nada, que no hay manera de librarse.

 

Y encima, desde que volvió la democracia, cada cuatro días, como quien dice, están moviendo ministros: que si la de Agricultura pasa a Trabajo y claro hay que cubrir la vacante, un poner, que si Industria y Comercio que antes era una cartera ahora la divido en dos y venga, ya son dos tomas de posesión en vez de una las que me he de tragar… Y así vamos, cada vez a peor, que uno la verdad empieza a echar de menos los tiempos de Franco, que aquél tío cambiaba menos de ministros que el Espíritu Santo de plumas. Pero de la Transición aquí está resultando un puro frenesí, ya digo.

El caso es que no veas como tengo la agenda estos días, te juro que la pobre echa humo, todo el santo día de una toma de posesión a otra. Y menos mal que los relevos de secretarios de Estado, subsecretarios y directores generales no los cubro yo hace años, hubo un momento en que me planté y dije basta, hasta aquí hemos llegado, y desde los tiempos de Felipe González a esas ceremonias envío a Pedro, Juan, Felipe, Bartolomé y al resto de la pandilla, total, los participantes ni se dan cuenta de que no soy yo sino un substituto, como todos llevamos barba larga y tal. Porque además, si al menos tuvieran un detalle con uno, pero nada, ya no es que no caiga una propinilla es que ni siquiera te invitan a la copichuela y los canapés que luego se zampan, menudo morro gastan los políticos. Total, un sinvivir, ya digo, y todo para no sacar nada ni hacer nada que en realidad no haga otro.

Porque vamos a ver, si ya están presentes el ministro de Justicia que actúa como Notario Mayor del Reino, el Presidente del Constitucional, el del Supremo y hasta el del Colegio de Árbitros de Fútbol, ¿qué pinto yo allí como fedatario público?. Y encima subido al Crucifijo, que esta es otra, porque al menos podrían ponerme una silla, pero no, yo ahí, clavado en la cruz, puñeta (perdón, papá), encima de la mesa, presidiendo un acto que a mí particularmente me la repanpinfla.

Y encima van fardando de que España es un Estado laico, ya te digo, y resulta que cada vez que hay cambio de ministros no dejan en paz ni a Cristo. Literalmente.

La cosa es que papá iba a un sitio ¿no?, y entonces un montón de señores y señoras iban a verle, y cuando hablaba le aplaudían a rabiar, y luego venga a darle besos y hacerse fotos con él con móviles 3GSM, ¡y más simpáticos todos!. A mí me decían guapa, y qué crecida estás y esas cosas que dicen las personas mayores a las niñas, y yo me ponía colorada, pero bueno, no veas papá lo contento que estaba.

Ahí en esos sitios también había a veces señores muy mayores, con bigotitos así como una procesión de hormigas, esos que dan un poco de risa, como los hombres que salen en las fotos que hay casi siempre en casa de los amigos de papá, ya sabes qué te digo, ésas fotos en las que siempre hay un señor vestido de militar dando la mano a alguien, el mismo militar en todas, y bueno pues señores así, y también otras personas que no son fashion para nada y visten como en los anuncios de El Corte Inglés, o sea como esa gente que ves cuando vas por Sol o por la Plaza Mayor, no los turistas, mujer, quiero decir ésos que son de aquí pero no son como nosotros, o sea gente que no es fina, tú ya me entiendes.

Bueno, la cosa es que papá estaba muy contento, pero el domingo volvimos a Madrid y se fastidió todo, no veas tú que noche más mala. O sea que fuimos a un sitio con muchas luces y mucha música, y había mucha gente contenta o eso parecía al principio pero luego todos se fueron enfadando, y papá se puso triste y mamá también, y los amigos de papá estaban todos muy tristes menos esa señora rubia que vive en Sol, ¿sabes quién te digo, no?, esa que su casa es donde está el reloj que da las campanadas de fin de año, pues ésa no paraba de reírse y miraba a papá muy raro, y eso que dice papá que es muy amiga suya pero no sé yo si es amiga de verdad, que ya digo que se reía mucho y miraba a papá que daba un poco de miedo.

Bueno, pues la gente se puso muy enfadada, y empezó a meterse con unos de una tele que había allí, que eran los de una tele que nosotros no vemos en casa porque dice la abuela que es pecado mirarla, y entonces empezaron a gritar cosas contra un señor que salía en pantallas de las teles y que también vestía como de El Corte Inglés, sabes quién te digo, es uno guapo y altote eso sí, pero se le ve enseguida que no es de Serrano ni de Aravaca, ni siquiera debe ser de Chamberí, o sea que debe ser de por ahí donde viven los pobres, no sé. Bueno pues papá estaba tan triste que yo me puse triste, y entonces me jorobó mucho no poder ir de compras, que ya sabes que cuando me pongo depre me voy de compras para que se me pase, y como era domingo estaba todo cerrado, que los domingos no trabajan los que venden en las tiendas, fíjate, y luego se quejan, que es lo que dicen los amigos de papá, que se está llenando todo de sudacas y negros, hasta las tiendas fashion tienen gente así trabajando, y encima todos vienen con sus derechos humanos y esas cosas, que parece que los ricos sean ellos, jo.

Y bueno, pues papá estaba tan pero tan triste que a mí me dio mucha penita y no dormí bien, y hoy no he podido levantarme a tiempo para ir a la clase de tenis, un desastre, y después como que no tenía ni ganas de ir a equitación aunque Borja Alfonso me llevaba en el peazo Audi que le ha comprado su papá, y nada que no estoy para nadie, o sea que no voy a salir hoy, mejor le digo a la filipina que me haga la manicura y luego me leo algo diver de Alfonso Ussía, a ver si me animo.

De verdad de la buena, Conchín, tú no tienes ni idea de lo duro que es ser la niña de Rajoy.