Así, el número total de desempleados se situó en 1.927.600, la cifra más alta desde el primer trimestre de 2006, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Así, el número total de desempleados se situó en 1.927.600, la cifra más alta desde el primer trimestre de 2006, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

'en la solución de los graves problemas del cambio climático' me ha empujado a ello. No me extenderé en la crítica del premiado documental 'Una verdad incómoda'. Hay innumerables documentos que rebaten, en muy buena parte al menos, las tesis de Gore y sus amigos ecologistas. Eso sí, hay que buscarlos*. La diferencia entre Al Gore y Bjorn Lomborg**, por ejemplo, es que el primero viaja sobre la cresta de una inmensa y muy lucrativa ola propagadística, incluido Premio Nobel, mientras que el segundo forma parte de lo que puede definirse como 'apologetas de lo políticamente incorrecto', denostados y reducidos al ostracismo.
Criticar el origen humano del cambio climático y el calentamiento global se ha convertido en pecado de lesa humanidad (diga lo que diga el primo de Rajoy). De hecho, a quienes lo ponen en duda les tachan de 'escépticos' (¿tiene algo de malo ser escéptico?) y sobre todo de 'negacionistas', una fea palabra que fue acuñada para quienes, mucho antes de que se empezara hablar del cambio climático, negaban la verdad histórica del holocausto judío.
Hace unos lustros, ya casi tres, en un desayuno de prensa con unos científicos se me ocurrió preguntarle a uno qué opinaba de la polémica del PVC, entonces tan en boga. El experto en cuestión, de quien ya no recuerdo el nombre, me comentó que el PVC era, evidentemente, un producto contaminante, pero no era ni más contaminante ni más tóxico que otros, ya sean plásticos o no. La conversación derivó hacia los CFCs y me dijo que lo único que se sabe es que hay un agujero de ozono en la estratosfera del hemisferio opuesto a la zona del mundo donde hay más emisiones de gases de efecto invernadero. Por cierto, ¿quién se acuerda de estas dos famosas polémicas, caballos de batalla de Greenpeace durante años? Independientemente de que los ecologistas estuvieran en posesión de la verdad científica, lo cierto es que aquellas campañas obligaron a no pocas empresas a cambiar sus procesos de fabricación de aerosoles o a sustituir el embotellado de PVC por los envases de PET. Como mínimo, había en juego muchos millones de dólares. Recuerdo que este científico, en un supremo acto de eclecticismo, me dijo: 'los ecologistas son un mal necesario'.
Mal necesario o poder fáctico, los ecologistas se han convertido en los brujos de la tribu global. Nadie se atreve a desafiarlos. Ahora, su caballo de batalla es el cambio climático y ya todo el mundo quiere hacerse la foto con el nuevo chamán, Al Gore. El mismo Nicolás Sarkozy ha propuesto, al tiempo que se hacía la foto de rigor, gravar las importaciones de los países con mayores emisiones de CO2. Cómo no, el Gobierno del país más nuclearizado del mundo propone encarecer los bienes del resto del planeta. Y es que las centrales nucleares no emiten CO2. Pero eso a nadie le importa, como tampoco importa que la casa de Al Gore arroje a la atmósfera veinte veces más CO2 que la de una familia media norteamericana o que durante los años en que fue vicepresidente del país más contaminate de la Tierra no firmara el Protocolo de Kioto (a su pesar o no). Tampoco parece ser importante que las emisiones naturales de CO2 a la atmósfera sean infinítamente superiores a las emisiones humanas del mismo gas o que la proporción de CO2 en la atmósfera tenga un peso inferior al 0,2%, con leves oscilaciones a lo largo de la historia. Quizá demasiado poco como para modificar el clima del planeta en tan solo 50 años. Qué más da. Lo único importante es que un grupo de opinión, más o menos respaldado por una parte de la comunidad científica, haya proclamado anatema sobre el CO2.
¿Y a quien beneficia la proscripción del este gas natural? No hay que ser muy listo para saberlo. La propuesta de Sarkozy nos pone sobre la pista. Beneficia ni más ni menos que a aquellos países que pueden permitirse generar energías alternativas de mayor coste: eólica, solar… Es decir, los países en los que hay una ruidosa minoría que se rasga las vestiduras cuando se habla de deslocalización de empresas y globalización (ver entrada del 16 de agosto). ¿Por qué será?.
*Recomiendo The Great Global Warming Swindle (El gran timo del calentamiento global), emitido por el Canal 4 del Reino Unido. Se puede encontrar fácilmente en la red y subtitulado en español.
**Bjon Lomborg es un profesor danés de estadística que tuvo la infausta idea de publicar un estudio que bajo el título “El ecologista escéptico: Midiendo el estado real del mundo” (1998) refutaba las teorías que aseguran que el mundo se encamina hacia el holocausto medioambiental. Sus teorías le han valido críticas acerbas y hasta un 'tartazo' en la cara cuando se disponía a asistir a un debate sobre el calentamiento global en la Universidad de Oxford.
