La Kodorniz humor gráfico

JRMora Humor gráfico Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes Alquile este espacio por: €/mes

Si hace pocos días, un análisis con carbono 14 revelaba que la conocida Loba que amamantó a Rómulo y Remo no pertenecía a la época etrusca sino a la Edad Media, otro análisis de esta misma mañana ha demostrado que la Loba es de hace cuatro días, como quien dice. Concretamente de hace unos treinta años, su aparición se relaciona con la proliferación de políticos que no han cotizado a la Seguridad Social en su vida, cargos de confianza, asesores y enchufes.

Se conoce incluso el autor de la escultura, reconocido internacionalmente porque no ha hecho otra en su subvencionada vida: Chupón Delateta.

El análisis se ha hecho con la prestigiosa prueba "del algodón" por una experta mileurista, sin la suerte de cobrar los dichosos 400 euros y que ha tenido que pagar el algodón de su bolsillo ante la negativa de la señora en cuya casa limpia, una "alto cargo" contraria a utilizar esos diabólicos productos cargados de demagogia.

—Oigo…
—¿Es el señor Jhonny Smith, el bombero?
—Bueno, no. El hecho de que yo ponga bombas no quiere decir que sea bombero. Bombero es aquella persona que trabaja en una bomba, digamos, de apagar incendios.O despachando gasolina.Soy muy exquisito con las cuestiones semánticas, ¿sabe? Hay que cuidar la lengua de Shakespeare.
—Bien. Pero usted es el señor que se dedica a poner bombas…
—Sí. Eso sí. Las pongo en cualquier parte. A cualquier hora.¿Me llama usted para prestarle algún servicio?—dijo ya con mucho más interés.
—Sí; necesito que venga mañana a la calle Picadilly Punto Com entre Enter y Escape. Por favor, traiga la bomba más grande que tenga. La pondremos en el sótano del edificio. Puesta allí, nadie podrá intentar ni el más mínimo comentario.Este inmueble tiene quince pisos. Y hay que callarle la boca, definitivamente, a mucha gente. Siempre están protestando.Hablan en contra del gobierno. Se quejan de todo y por todo.No podemos permitirlo.Esto perjudica al municipio.
—Allí estaré. La pondremos antes del amanecer,para evitarle molestias a todo el mundo.Yo trabajo en silencio. Sólo podrán enterarse, por unos instantes, cuando esté activada.Después no sentirán nada…se lo aseguro.
—Le espero. Recuerde: hay que poner una bomba bien grande y potente,y así, callarles a todos la boca para siempre.Su pago será después, al terminar el trabajo.

Al día siguiente,Jhonny Smith se personó, antes de que saliera el sol, en la dirección señalada. Las puertas del sótano estaban abiertas de par en par y cuando penetró con su camión, una lluvia de balas lo recibió, dejándolo como un colador.Con la boca abierta, las piernas estiradas,un ojo entretenido y el otro mirándole hacia el cielo de la boca.

De inmediato, decenas de agentes rodearon el camión. Y los técnicos en explosivos, con sumo cuidado,se acercaron al vehículo para desactivar la bomba. Pero ¡oh, sorpresa! Lo único que había en su interior era una inmensa bomba de agua.Y el jefe comenzó a echar maldiciones a diestra y siniestra.

—¡Estos imbéciles que se dedican a escuchar los teléfonos no tienen ni un gramo de cerebro! No se dieron cuenta de que los dos sujetos estaban hablando de una bomba de agua.¡Rayos y truenos! ¿Cómo vamos a justificar todos los gastos de este operativo policíaco, las balas, la gasolina, la indemnización a los familiares y los destrozos causados al inmueble? ¡Hoy sí afectamos el presupuesto del municipio! Ni piensen por un instante en los aumentos de salario que están pidiendo!.

Minutos después,chillando las gomas y los calcañales, decenas de patrulleros y cientos de hombres,como perros con el rabo entre las patas, abandonaban el lugar, lamentando no haber podido justificar tamaña operación en busca de un supuesto terrorista, denunciado por quienes se dedican a husmear en casi todas las conversaciones telefónicas y sin permiso judicial alguno.

VIÑAS ALFONSO

www.elpicatoste.blogspot.com