La Kodorniz humor gráfico

Se ha desatado tal psicosis general que da hasta miedo tener una maleta en un avión. Y es que nos tratan a todos como si fuéramos terroristas cuando en realidad no somos más que simples viajeros con ganas de llegar a un destino: pero a tiempo!!!!! Que hay agendas que cumplir, siempre que uno sea un caballero o una lady con sentido. Pues bien, cuando uno se cree embarcado le engañan con ideas peregrinas. Y no estamos realizando el Camino de Santiago, al menos no que yo sepa. Por eso lanzo una lanza redundante a todos los que pasan el mal aeroportuario. A mí me tocó por el mal tiempo. Ni que me vieran con cara del abominable hombre de las nieves. Unas tonterías se escuchan en las salas, eso en las que hay fumadores infectos. Pobres, les dejan en esos espacios de drogodependencia social que me crean hasta piedad. Y soy un antifumeteo confeso. En fin. Que en la necesidad te veas de comprender al otro. Hoy compréndeme necesita chillar que odio los aeropuertos, pero los necesito. Soy un señorito de bien, aunque pobre, y demuestro mi clase volando cual pájaro y no en sesiones non stop de autobús o de tren. Es lo que tiene ser natural de una comunidad pobre (Cantabria), pero con mucho gusto, que es infinita y hasta tenemos a Bustamante de embajador. ¿Se puede pedir más? Un vuelo sin retraso, por favor.

…sin ningún sentido a estas alturas de partido vital. Siempre he creído en la existencia en nuestra sociedad de neandertales que han sido incapaces de superarse a sí mismos y a la propia especie para llegar a este mundo en el que la igualdad hombre/mujer no debiera ser aún un logro a conquistar, sino una realidad plena. Quienes tienen la cabeza obstruida con ideas obsoletas y encima las comparten considero debieran ser expuestos en un museo o zoológico de los seres arcaicos. Porque que muchos justifiquen barbaridades como la diferencia de sueldo por género o la incapacidad de ellas para no sé qué cosas. ¿A qué estamos jugando? A un mundo irreal. Las mujeres son más capaces en todo, lo dicen los estudios, de los que debieran fiarse estos cortos de mente que niegan a la mujer en su dimensión más social pero que la necesitan para el placer porque la mano se les queda encallada… que sino ni con esas. Y en todo esto he dado la visión heterocentrista, pero es que en la homosexualidad también hay mucho machismo, lo que conlleva la doble discriminación de la mujer que encima es lesbiana. Pobres folclóricas velludas de la vida, que poco consideradas os tienen. Me parece de vergüenza que tenga que escribir algo así y que encima mentes obtusas crean que soy un escribiente políticamente correcto. No se equivoquen, soy un ciudadano cínico/clínico pero jamás pisotearé a nadie ni negaré ninguna verdad tan absoluta como la igualdad. ¿Queda claro? Porque a los neandertales hay que repetirles las cosas para que puedan procesarlas. Haced una comuna que yo os regalo unas muñecas hinchables y el meter está resuelto. Pobres diablos.

…semejante pava humana, porque no dudo que es común la idea de posicionar en la categoría de petarda a semejante mujer. Ella defiende a capa y espada –le van tanto los toreros que es lógico– su título de Bióloga. Pero miedo tienen en el gremio de que algún día se le ocurra ejercer de tal, cuando en la vida sólo sabe ser ella misma en todo momento. De tan ella misma que es cae en el más grande de los ridículos, empezando porque a su edad no puede vestir como cuando tenía veinte años, allá por la Prehistoria. Segundo porque por mucho que hiciera la tesis sobre la mosca común sabemos que a esta chica le hacen falta unas cuantas luces o medio dedo de frente. Ella que tantas operaciones se ha hecho no debiera tener reparo en mirarse esa falta de materia gris tan absoluta. Tercero, parece ofuscada con la prensa, pero Ana, querida amiga, tú y yo sabemos que el día que no salgas en el papel couché te morirás como tu personaje de streaper niñera, en ese alarde de creatividad cero imitativa ¿verdad? También murió esa marquesa ñoña que llegaba a presidenta del Gobierno y es que tienes que saber, Obregón, que los sueños, sueños son y no debes plasmar cada ida de olla en una serie de televisión. De lo más divertido que te ha pasado en la vida fue el encontronazo con otra de tu especie, es decir, las ‘ladies prescindibles’. Me refiero a Victoria Beckham, que en el gimnasio te llamó de todo. Ella que dice que España huele a ajo. Pues ajo y agua o a no ser tan pija… En fin, que te devuelvo el protagonismo Obregoncilla –habrá que tratarte en diminutivo si te empeñas–, porque he recordado el apelativo con el que la que fuera chica pop picante te coronó: ‘Barbie Geriátrica’. Nunca dos palabras te han definido tan bien, Ana. Bueno querida, no puedo ser más malo que no me lo permite Paloma Gómez Borrero, que parece tener órdenes papales y como comprenderás yo al Papa le hago mucho caso. Aunque más a la Mama. Pero nunca sueñes con ser mi Mama, que además bastante de película es tu hijo que se come micrófonos, para qué quieres uno que se come las palabras y escribe tonterías varias…

–no diremos María Isabel, que antes muerta que sin silla…-.

Y es que si por algo me agobia este tiempo que se avecina es por la impostada superficialidad que se respira en el ambiente. O dicho de otro modo, la hipocresía y la falsedad son a la Navidad tan importantes como el turrón y el anuncio de burbujas doradas –del calvo lotero no hablo que lo han mandado al paro sin previoaviso-. Soy un ser demasiado sincero y ver cómo unos y otros generan buenrrollismo de pega me parece tan abominable como Domingo Terroba el Bolso y te quita el maquillaje… Son días de comidas y cenas de empresas o con familiares, de esas en las que rezas por no compartir mesa con el pesado o la estirada de turno, que te atormenta cada Navidad con las mismas historietas trasnochadas, cuando no son fantasmadas varias o cuentos chinos propios de Íker Jiménez y sus fenómenos para anormales. En fin, que todo esto me supera, con el mensaje del monarca incluido. Quién engaña a ese pobre para que sea la comidilla de todo el país por sus giros más estudiados que la Constitución en las oposiciones –esas mismas que tanto trapicheo esconden demencialmente-. Por no decir de su lleno absoluto de ‘orgullo y satisfacción’. Querido JuanCar, cambie la retahíla que nos la sabemos de pé a pá. Tanto como los villancicos con los que Raphael nos tortura cada Nochebuena. ¡Escándalo! Es un escándalo que este tiempo de eventos y materialismo sea una pantomima absurda, con la que algunos hacen caja infinita y otros hacen acopio de regalos tontos varios que irán a parar a un fondo de armario. Armario en el que no cabrán por mucho que precisen de ocultismo, porque mira que se come en estas fiestas. Y siempre, siempre, se comete el mismo error de abusar de los entrantes y llegar sin estómago a los platos supuestamente de lujo –eso para la clase proletaria, que los pijos o sea te lo juro que siempre se dan homenajes sin mirar el gasto-. Navidad, odiosa, Navidad. Vete para no volver…

Mientras ellos se miran sus zapatos de chúpame la punta tienen a secuaces –bien llamados achichincles por una bella Miss amiga- a los que explotan explótame explo. Y todo por una cantidad que para ellos es menudencia. Eso cuando pagan, porque se está instaurando en la generalidad empresarial el SDB o Síndrome Dependiente del Becario. Y no hablamos de amigas/os del despacho oral, sino de esos últimos monos que trabajan de sol a sol y la mayoría de veces bajo contratos asfixiantes o inexistentes. ¡Esto es intolerable! En un bucle infinito de morro ídem los señoritos de empresas de clase alta exprimen hasta la última gota de sus adyacentes de última generación, mejor preparados y con más talento que los primeros. Me da en la nariz –no operada- que muchos tienen un complejo de inferioridad tan grande que les empequeñece ante los profesionales de verdad de la buena. Y como ellos pueden cercenar su crecimiento y si situación contractual pues les niegan o minimizan con tal de no dejar crecer y despuntar a aquellos que pueden dejarles por los suelos. De otro modo no me entra en la cabeza que empresas serias –y podría dar nombres y testimonios, hasta el mío propio, pero no quiero querellas- ejerzan la ilegalidad de sus empleados es de chiste por no decir de cárcel. Pero, como en todo, los intereses creados de unas y otras partes impiden que estas cosas salgan a la luz y se mantienen en el más grande de los cuartos oscuros –ese mismo en el que se reclutan políticos de toda índole para darle a su sexualidad armarizada-. Los sufridos en la sombra, con situaciones precarias a más no poder se ven incapacitados de poner el grito en el cielo. Y es que saben que de denunciar estas realidades invisibles pero posibles sería firmar su sentencia de muerte. Cuando su deseo es firmar una nómina un poco mayor que la de Esperanza Aguirre, no vaya a ser que el mes apriete…

Pero quien no sea corrupto o mentiroso que dé el primer mitin o lance la primera piedra de la conspiración. La última que se autorretrata para colmo supino es una señora mal llamada Esperanza -con lo que esta palabra representa en sí misma, sin identificación con la nombrada-. Aguirre de apellido. Presidenta con zapatitos de punta y con pelos ídem. Quizá haya metido los dedos en un enchufe o, mejor, en los ojos saltones de su compañero y rival incomprensible, Mister Gallardonía. A su rifirrafe constante, de miradas y sonrisas más falsas que la falsa moneda se unen ahora esas declaraciones vía autobiografía en la que la señora mandamasa madrileira asegura tener dificultades para llegar a fin de mes. ¿Hablaba ella o su guiñol? Es de chiste, tan malo como los de Chiquito de la Calzada. Que una señora de posibles que se ha rehecho a sí misma, con esas caras de necesidad de yogures BioCoronado, diga semejante tontainada no tiene sentido. Encima con un sueldo que para sí quisiera la clase obrera y mal pagada. ¿A qué juega? ¿De quién se quiere reír? Que sus esperanzas de ser la más y querer ídem no restan un ápice para tener consideración con esa clase llamada votantes que le han ayudado en su trepidante trepez y contribuyen a su nómina de ceros deseables –detestables para ella, avariciosa como pocas-. Pero, juiciosos kordonices, resulta que ahora la misma mujer que se dejó mal aconsejar por una mujer de El Mundo como Ágatha y sus corazones súper elaborados se defiende diciendo que esa frase se sacó de contexto. No, Esperancita, no hay malos contextos sino malos pronunciantes y peores ideas. De esas que uno instala en su cabeza sin importarle que sea un disparate o un dislate. Pero para eso estamos los clínicos cínicos para poner en su sitio a los desmemoriados y los exagerados sin límite. Aunque, ciertamente, uno fantasea con la idea de la Presidenta Pidiente –que no pudiente- vendiendo rosas en las noches chinas o con un cartel cual mendiga con faltas de ortografía y se le alegra el existir. De vivir de un palacio a un puente hay un paso… Y cuidado Espe que en una de estas caes en una zanja de Gallar don don y te hundes con todo el equipo y tu glamour de diosa pepera –que ya no es lo que era-.

Llegan noticias de que el Ministerio Sanidad se ha aliado con SuperAntiGrasa y juntos se proponen eliminar las kilocalorías de más que mentes maliciosas nos ponen a pedir de boca. Y digo yo, ¿son alguien Salgado&Cía para decirnos qué debemos comer? Aplaudo que miren por el bienestar de esta nuestra comunidad, pero de ahí a prohibir enormidades alimenticias. Cada cual debe tener el suficiente juicio crítico y gastronómico para saber qué le conviene y qué no. Sería gracioso que en medio de un atracón viniese un inspector vestido de hortaliza para recomendarnos las bondades de sí mismo y negar nuestro gusto grasoso. O lo que es mejor que establezcan un carné por puntos del buen comedor: para los amigos de los excesos disminución puntual; para los sanos sanísimos gratificaciones en forma de minipiso-zulo. Tendría las de perder, de ahí mi rebote –o mi bote cual albondiguilla-. Para mí que Salgado, a la que la báscula la negaría desfilar en la pasarela Cibeles pues su índice de masa corporal –el mismo que nos hemos medido todos después de la escandalera: ¿y tú eres potencialmente desfilante?- no llega ni al O,7 por ciento. Dada su delgadez hipotetizo que odia las grasas saturadas y a los obesos que conviven con sus lorzas, michelines y flotadores. Todo apunta a que los Colombo de las enormidades alimenticias tienen especial tirria a una compañía de dimensión hasta el infinito y más allá. Una tipical Yanquee Queen de las hamburguesas xxl. Parece que sus ofertones de cantidad king big size son su principal objetivo de erradicación. Resulta un tanto incomprensible que entidades públicas vengan a juzgar lo que ofrecen unas privadas, cuando sus ventas tienen una dimensión individual. Vigilar nuestras tripas o tripones nos debe corresponder a nosotros mismos. Cierto es que los niños deben controlar sus ingestas sin control de guarrerías varias, pero para eso están sus padres. Más vale que Salgado coma sin límite para no sufrir un episodio de lo que el viento se llevo en carne propia… Y las carnes del resto del pueblo ya nos las gestionamos por cuenta propia. Porque si nos van a obligar a comer esto o aquello que la cuenta final, la de los restaurantes, la paguen los mandamases. Faltaría más. Con exigencias y sin nada a cambio…

De todos un nombre me repica en mi cabeza y atornilla en mis oídos: su nombre Federico Jiménez Losantos (curioso que mi Word cambia este apellido temerario por Lozanitos, ¿una venganza virtual?). Hay quien dice que se levanta con él –espero que no físicamente porque sería de vómito seguro- para afrontar la dura jornada con un encabritamiento supino. Casi tanto como el que el locutor coPePero ejerce cada mañana en contra de aquellos que no se adscriben a sus verdades absolutas o absolutistas. Porque él usa las palabras con ánimo doliente. Y es más, si no tenía poco con su tribuna radiofónica y hasta una confidencial en red, ahora pretende conquistar las televisiones de TDT. Hospitales del mundo tripliquen sus camas porque los ingresos por sufrimiento y sarpullido fedecausantes van a ser infinitos. Pero no todo es él. También hay males en la cadena de las prisas inmundas, que no ve más allá de sus parámetros. Con lo que objetivad no es una necesidad ni un fin en nuestros medios radiofoneantes. Porque RNE tampoco es ejemplo de nada y Onda Cero ni digamos. Punto Radio quizá no sea politizante pero tiene a Ramón García de presentador de un programa de tarde de larga y dolorosa duración. ¿No hay en este nuestro país alguien más competente? Incompetentes haberlos haylos, pero ¿profesionales? Me temo que la búsqueda es difícil, pero vuelvo a ensalzar el valor del talento. Lo deseable es que las nuevas generaciones –no PP, por Dior, Prada y Versace- dignifiquen una profesión como la periodística. Los que intentamos ejercerla –que no siempre nos posibilitan tal y nos relegan a contratos vertedero- nos solemos topar con la cruda (por no decir la palabra que rima con fruta) realidad. Alejémonos pues de las miserias y las jerarquías y hagamos de la libertad y la independencia una tribuna sin consignas ni caciquismos. He dicho.

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… pero pienso (o quiero pensar) que el que vale vale y no necesita de un apellido o un enchufe electrizante para llegar a algo en la vida. De un tiempo a esta parte estamos asistiendo mediáticamente a la extensión de seres colocados a dedos por ser hijos de… Colmos de colmos fueron Rociíto (que con un tobillo xxl le permitieron ser supermodelo –por su tamaño e intelectualidad- y desfiló en La Ballena, un centro comercial hecho a su imagen y semejanza) o Alejandra Prat (sin gracia ni estimulante para jugarrrrr más que a los médicos con futbolistas más salidos que el pico de una plancha). Ahora le ha tocado el turno a Gonzalo Miró, un chico que en un mundo sin fama hubiera pasado sin pena ni gloria. Pero ser vástago de una cineasta de reconocido prestigio le ha valido para tener padrinos en la cumbre y para asegurarse sus habichuelas poniendo su cara de picaruelo. Los jefes de Prisas Infinitas le han dado trabajo en Cuatro como adyacente de Concha García Campoy. La aportación del joven Miró es tan irrisoria que uno se queda con la sensación de que es un bufón, esto es un Leonardo Dantés cualquiera. Resulta curioso que la novieta del chico también sea hija de, en su caso de Duquesa Arrugada al Alba, lo que le ha valido el pasaporte al diseño. Una conocida de joyas de cuyo nombre no quiero acordarme ha dado opción a la pequeñuela duquesita de hacer bisutería y camisetas de gusto dudoso pero de euros supinos. Y digo yo, ¿qué injusta es la vida? Porque estos son los colmos. Pocos nos salvamos de entornos de enchufismos e hijismos con puestazo y sueldazo sin méritos. ¿A qué estamos jugando? Para eso impulsamos a la juventud a estudiar carreras cuando valen más las carreras en las medias después de una noche loca con un mandamás. Me parece intolerable que en este siglo XXI siga existiendo tanta tolerancia a la absurdez y a la misericordia por el árbol genealógico. Millones de seres anónimos sin sangre azul en las venas también se merecen nóminas de ceros infinitos y palacios que sean reales y no imaginarios en sueños húmedos. Pero repito, soy idealista y creo que vence el talento. Por eso Julio José Iglesias Junior triunfa, es el mejor en lo suyo, o sea te lo juro por la cobertura de mi móvil de tercera generación… LEER MÁS ARTÍCULOS DE SERGIO SAINZ

… territorio es un despacho de high class con una cartera infinita que manejan a sus anchas (las tallas grandes son su salvación). Toca mucho la nariz de Pinocho que a día de hoy la juventud divino tesoro de esta España mía, esta España nuestra sea defenestrada por los mandamases. Cierto es que hay engendros en el colectivo JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente –Pre-Parados) pero otros dan la vuelta a la tortilla (sin necesidad de ser folclóricas velludas) y demuestran que los típicos tópicos son sólo eso. Pero ni con esos ejemplos de civismo y entrega a las causas nos consideran material no inflamable. Por ello nos relegan en todo y nos avocan a ser niños de papá y mamá (nada que ver con este concepto aplicado a Rociíto y Paquirrón) hasta cuasi los restos. No podemos salir del nido paterno-materno-filial porque nuestro escaso mileurismo casi no nos llega ni para pipas. De ahí que ser hipotecados sea harto difícil. Y que la propuesta de Trujilla sea meternos a vivir en cajas de cerillas pues como que deja muuuucho que desear. Vaya que está bien saber lo que sufrió Ortega Lara en su zulo de –ismo mayúsculo, pero de ahí a perpetuar el minizulismo como forma de vida van varios pasos (los mismos que no se pueden andar en esas casitas de muñecas/os que pretenden sean nuestras viviendas). Y por mucho que queramos evitarlo y olvidarnos de la paranoia sociata de habitabilidad si miramos las páginas de mobiliarios urbanos o campestres no nos llega la mensualidad de últimos de la fila nominal. Y mientras nosotros sufrimos, lloramos y nos manifestamos hay chorizos de cantimpalo que siguen llenando sus arcas personales. Da pena supina.

SERGIO SAINZ